Mujeresescritoras

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Un espacio para la difusión, análisis y opinión sobre la literatura femenina de todos los tiempos

Publicado por ccwolf en Noviembre 26, 2008

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Lisístrata (Obra de teatro de Aristófanes)

 

Di tu palabra. Si nadie te escucha, habla con los astros, con la sombra que pasa .Elige un sitio de resplandor oculto. Antonia Palacios

La poesía es la conciencia más fiel de las contradicciones humanas, porque es el martirio de la lucidez (…) María Zambrano

Este espacio es una ventana al mundo de la literatura escrita por mujeres. Estaremos atentas a la narrativa, poesía, ensayo, investigación, entrevistas, crónicas y crítica. Daremos cuenta de las nuevas publicaciones, libros, investigaciones, reseñas, foros, recitales, conversaciones y organizaciones que se ocupen de la escritura femenina y de su papel transformador en el mundo.

No olvidaremos a las pioneras que emprendieron viaje definitivo, y tendremos presente a las que escriben sin propaganda, como lo hizo Teresa de la Parra, Emily Dickinson, María Calcaño, Hanni Ossot, Lucila Velásquez y tantas otras.

Bienvenidos también los hombres que aman la escritura, y nos leen.

“La impresión que la poesía produce es tan fuerte y directa que, por el momento, no se tiene más sensación que la de la poesía en sí misma. Y cuán hondas profundidades visitamos entonces”… Virginia Woolf

Invitamos a las Mujeres del Círculo de Escritores de Venezuela y con todas aquellas mujeres de los cuatro confines del Mundo que deseen compartir sus experiencias, relatos, poemas e ideas, que han demostrado su calidad humana, literaria, su capacidad de investigación, apertura crítica y  amplitud para la inclusión de todas las escritoras sin distinción de nacionalidad o credo.

Las Editoras:

Carmen Cristina Wolf, Lidia Salas, María Ysabel Novillo,

Magaly Salazar, Marisol Marrero

 

 

La poética femenina, amplia como el océano

La poética femenina, amplia como el océano

 

 

 

 

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En Memoria de Ruth Vidaurre Miranda

Publicado por ccwolf en Enero 9, 2010

El 31 de diciembre de 2009 falleció nuestra querida escritora y amiga Ruth Vidaurre, hermana del escritor y editor Edgar Vidaurre, integrante de la Junta Directiva del Círculo de Escritores de Venezuela. A él, a su señora madre y a toda la familia hacemos llegar nuestro pesar por esta partida que deja un vacío en nuestras vidas.

Los que tuvimos el privilegio de disfrutar de la amistad de Ruth, sabemos de su exquisita delicadeza en el trato con los otros y de su gran corazón.

Ruth Vidaurre Miranda nació en Caracas, Venezuela. A temprana edad inicia sus estudios de Piano Clásico. Fueron sus profesores Jorge Farkas, bajo supervisión de Gerty Haas; y Maria Alvino, bajo supervisión del conservatorio Santa Cecilia en Roma, Italia. Estudió Teoría y Solfeo en el Conservatorio Juan Manuel Olivares. Posteriormente se gradúa en la Universidad Central de Venezuela con el título de Médico Cirujano. Realiza post grado de Psiquiatría en la misma casa de estudios. Prosigue: con la formación Psicoanalítica y recibe el título de Psicoanalista Asociado que le otorga la International Psicoanalitical Asociation y la Sociedad Latinoamericana de Psicoanálisis.

Su oficio como escritora es fructífero. Entre sus poemarios, se encuentran Imágenes, Corderos (mención de honor en la Bienal Antonio Bonadies 1998-2000); Tapices (mención de honor en la Bienal José Pocaterra 1994-1996); Hambre (poemas publicados en la Revista Nacional de Cultura; N° 326 2003);Cantos De lo que Nunca Nació;Después del Silencio ( con ilustraciones, collages y Mandalas elaborados por la misma autora. Acostumbraba leer sus poemas inéditos a la poeta Elizabeth Schön, quien apreciaba mucho su escritura. Deja una extensa obra inédita que guarda su hermano Edgar Vidaurre Miranda.
Como ensayista ha escrito numerosos trabajos entre los cuales se encuentran: Árbol del Oscuro Acercamiento, sobre Elizabeth Schön, Trenos, sobre Ida Gramcko. Y algunos valiosos ensayos sobre la obra de Edgar Vidaurre.

POEMAS

Para recordar a la poeta, elegimos estos poemas que fueron recientemente publicados en el espacio Mujeresescritoras, http://ccwolf.wordpress.com:

Los árboles presienten su crepúsculo y tiemblan
como un pájaro rojo
que ha llevado lo agudo
al extremo de la sombra

Hay danza de maderas
ahinco en la raíz

Una niña dulce espera en el estanque
y ve como anochecen las manos del otoño ..

(Del poemario “Imágenes” )
& & &
Eres la soñante
La fragmentada
Te reconozco por la sonrisa
por el semi tono hacia abajo con que preguntas
por mis muertos, por mis hijos, por mi amado

Dame una respuesta
Tráeme tu cuerpo de delirios

Mundos aullantes
Obscuros placeres de las hambres
La sensualidad del alga que se descubre tendida
sobre un árbol de coral
Y los ojos que hacen una luz sagrada
entre los cuernos del toro solar
¡ Toma mi vino insatisfecho ¡!
¡ Toma mi guirnalda blanca ¡!

(Del poemario “Imágenes”)

Carmen Cristina Wolf
Caracas Enero del 2010

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Decálogo de la sal, poema erótico

Publicado por ccwolf en Diciembre 19, 2009

Mujer desnuda, de Gauguin

A nuestros lectores, sobre todo a las Mujeres, les dedicamos este poema del escritor venezolano Alejo Urdaneta:

DECÁLOGO DE LA SAL

1

Lecho amplio como el deseo,
bautismo de fuego, humores derretidos
en la nieve del silencio,
cuando tu cuerpo se agita en espasmos
y el mío enardece en la espera.
Te escucho cantar un lamento venido del mar,
una canción desconocida,
mientras el agua corre por tus senos
teñidos de sepia a la luz de la tarde.
Te acaricias,
lejana y ausente tu mirada,
ojos de fiebre.
Luego me sumerjo en el torrente
del altar de tímida ofrenda
y crece mi pasión como tu ansiedad,
desesperación oculta tras la sombra

2

Te acercas más,
veo tu rostro.
Siento el calor de tus sentidos,
y en sólo un gesto,
movimiento del aire,
tu boca se abre,
y aprisiona la mía.
Tu lengua penetra en el rojo temblor de mi boca,
refugio del molusco escondido,
y el tiempo es infinito.
Sale de nuevo
el huracán de estrellas,
chispas de plata en tu lengua,
y recorre mi rostro:
abarca la plenitud de un lienzo,
y es ahora
beso mordiente y frenético,
blanca espesura,
perfume de miel.

3

La sangre se agolpa en mi sexo,
espada que amenaza
y se doblega en la cárcel de tu boca,
cuando desciendes de lo alto
y eres dueña de la espiga.
Va y viene la sierpe empapada
hasta el fondo,
asfixia de espuma.

4

Danzan tus senos de rosa erecta.
Bebo de ellos,
extiendo y suavizo la caricia,
sólo un instante.
Ya vuelvo a succionar,
a dulce morder tus pezones de almendra.
Jadeo, almendra derretida

5

El llamado de la sedosa gruta
domina mi ansiedad.
Allí pondré la lengua
en el borde encapuchado,
guardián de la vibrátil raíz de tus locuras.
Succiono con suavidad ese pequeño grito,
y es tener en la boca
otra lengua que me besa.
Tengo mi boca en tu otra boca,
tengo mi lengua en tu otra lengua,
y bebo la sal de la playa carmesí,
estampa en el retrato de la saciedad.
Tu fruto esponjoso se oculta,
y lo persigo en su huída.

Del lago de tu más profunda piel,
hueco del templo de tu cuerpo,
un perfumado almíbar se derrama
y llega a mis sentidos.
Me hundo en el secreto y bebo del hontanar,
glorioso manantial de perlas.

6

Pero un misterio oscuro y ciego
Llama a mi locura:
Otro secreto quiere mostrarse,
abrir su portal,
y se ofrece al asedio de mi lengua.
Adentro, más profundo,
el color de la tierra entera
se pone ante mi boca.
Y lamo y rozo y succiono
borbotones sedientos,
áspera flor en negro,
beso negro interminable.
Palpo la humedad seca
del secreto nicho.
Abismo.

7

Regreso al cofre de amaranto sangre
brillante de lágrimas viscosas.
En el portal de grana
los labios son árboles rosados
torneando la dulce caverna,
llamando: ¡Ven, ven!
Allí entra el áspid y se disloca
en el secreto viscoso y de fuego.

8

Agonía de poseerte más,
entrar con suavidad,
penetrar en el pozo húmedo
hacia los pliegues de rosa de la entraña,
tu voz alterada en grito.
Alcanzar el nudo ciego de la gruta
con un largo gemido.
Mi llanto ahora de alegría y noche

9

Tus susurros son apenas audibles,
desmayados…
Tienes la luna dame tu lumbre entra en mi cráter.
Lava de volcán surte el panal de rojas ansias,
y ya adentro colma el temblor de la oquedad
y se riega por diminutos senderos,
baboso delirio.

10

La tarde ha cerrado su última luz,
y todavía chorrea de tu mar de tormenta
espuma salobre,
sangre de plumas
por los bordes del sagrario humanizado.
Ofrenda de aceite en incandescentes huellas.
Somos esclavos
fundidos en la carne y los humores,
en la imaginación.
Divina fatalidad cumplida.
Y se nos va la palabra y nos queda el silencio.
Tu mirada y la mía no nos pertenecen.
En los dedos juegan hebras viscosas,
como hilos de la virgen,
y en los ojos una bruma
Y en la boca un suave ardor de labios rotos.

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Poemas de Hildegart Acosta

Publicado por ccwolf en Diciembre 8, 2009


MI CASA LARGA

Mi casa larga
desde el zaguán hasta el patio.

Las horas bostezan de tedio
porque el tiempo en ella
alcanza y hasta sobra.

Mi casa larga
donde se detiene la brisa
para llenarse de aromas
de Trinidad o Cumaná.

Veo llegar a las hermanas de mi abuela.

Sus cálidas maletas olorosas
a perfumes, a jabón de lechuga,
telas inglesas, bombones finos.

Escucho cómo hablan y ríen.

En el comedor de la casa
abren cajas con casabe,
bocadillos de guayaba y tamarindo.

Mi casa larga
donde tantas veces desperté asustada
con el canto del pobre gallo
transfigurado en demonio volador
en las noches de mi infancia.

El canto del gallo anunciador del día
en un contrapunteo alucinante
con el canto de otros gallos
en todas partes del mundo
por los siglos de los siglos.

Mi casa larga
y yo tan pequeña,
que nadie nota mi presencia
debajo de la mesa del comedor.

Soy una niña que aparenta jugar,
pero en realidad
mis orejitas atentas no quieren
perderse las tertulias de los mayores.

Veo pasar celebraciones
nacimientos, cumpleaños,
matrimonios y duelos,
miedos y tensiones políticas

no falta la música y la poesía.

El tiempo pasó volando
como el espectral canto del gallo
que dejó al descubierto la aurora

y la distancia del recuerdo.

Mi casa larga
testigo de tantas vidas y muertes

te reconstruyo en mi memoria.

NAVIDAD

Veo la gran caja envuelta
en lindo papel de colores.

Entran todos a ver la escena,
me incitan a abrir el regalo

que había dejado para mí
esa noche, el niño Jesús.

No recuerdo durante cuanto tiempo
desperté dispuesta al matutino paseo,
desde la entrada hasta el último patio,
con mi muñeca rubia,
dentro del cochecito de hule negro,

mi único regalo.

Fue la primera Navidad,
y yo era feliz.

CICLO CERRADO

Hoy nos mudamos.

Una última mirada
a mi casa larga.

Papá cierra la puerta.

Detrás el extravío

Gracias a Hildegart Acosta por habernos enviado estos hermosos poemas para su publicación.

CAMBIO

A la casa anhelada
llegamos expectantes

Nueva vida, nuevos rostros

Hasta movernos
dentro y fuera de ella

era novedad

Otras rutas para ir al trabajo
diferentes horarios para salir

A mi hermano y a mí
la Universidad nos esperaba

a mi hermana otro colegio
le abría las puertas

La casa anhelada
se llenó de sueños

La casa anhelada
nos cambió la vida.

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Descubrir nuestro propósito interno

Publicado por ccwolf en Diciembre 6, 2009

Alquimia

Por Carmen Cristina Wolf
Un nuevo año es momento propicio para indagar cual va a ser de ahora en adelante nueestra misión en este mundo. Vale la pena preguntarnos seriamente, ¿cuál es el sentido de nuestras vidas?
Acaso tenemos algunas metas o proyectos, eso está bien y es necesario para vivir con estusiasmo, aprovechando las horas en aquello que nos conmueve e interesa. Y para pensar en los demás, ¿Qué podemos hacer por los otros?
Mas hay un propósito interno que, a mi parecer, va más allá de los objetivos tangibles. Se trata de despertar a la Conciencia, de la búsqueda de la presencia del Ser en cada uno de nosotros. Tal vez pudiéramos plantearnos algo así como: “Desearía conocer la mente de Dios. Lo demás son detalles” como escribió Einstein. O tal vez no queramos ponerle nombre a la Esencia de todas las cosas.
No importa el nombre que le demos, hay una quietud, una paz interna que está más allá de los egos, de los deseos y de las contradicciones.
Va más allá de las formas, de lo transitorio y lo efímero de la existencia terrenal.
Descubrir cual es nuestra misión, el sentido de nuestra vida, pasa por revisar la Conciencia de la cual formamos parte, ese espacio de quietud que nos ayuda a despertar de la interminable cadena de pensamientos repetitivos y agobiantes de lo cotidiano, que nos permite salir de los temores y del estrés.

Cuando respiramos de una manera lenta, profunda y rítmica y nos concentramos en ello, se abre un espacio vacío y se hace presente la Conciencia. Como regalo de Navidad les recomiendo a los lectores leer los libros El poder del ahora y Una Nuava Tierra del autor alemán Eckart Tolle, editado por el Grupo Editorial Norma.
Les deseo a todos una Feliz Navidad, hasta pronto Amigos.

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San Nicolás de Bari y la Amistad

Publicado por ccwolf en Diciembre 6, 2009

San Nicolás de Bari

San Nicolás de Bari y la Amistad

Gracias a Inés Muñoz Aguirre, escritora y editora de la Revista impresa PubliArte y a Mariam Krasner, redactora y colaboradora de esta publicación, hadas madrinas de esta Revista, conocí a un personaje maravilloso, cuya historia es conmovedora. Se trata de San Nicolás de Bari. Antes de transcribirles la historia de este Santo, deseo manifestar mi más profunda gratitud a Inés y a Mariam, dos escritoras venezolanas que, en primer lugar, me han ofrecido su amistad, que es lo más valiosos que puede ofrecer un ser humano a otro. Ellas son devotas de San Nicolás de Bari y han aprendido de él sus cualidades, que son las maneras exquisitas y delicadas de tratar con los demás, la generosidad y la bondad para apoyar y ayudar a quien lo necesite sin esperar recompensa. Pero la Vida se encarga de retribuir a quien bien obra. Por mi parte yo tengo mucho que agradecerles por permitirme escribir en su Revista, y en lo personal, porque son cálidas, acogedoras y auténticas.

Carmen Cristina Wolf
Caracas, 06 de diciembre de 2009

La biografía de San Nicolás de Bari da cuenta de lo siguiente:
Nació en Patara, en la región de Licia, actualmente pertenece a Turquía, en una familia adinerada y desde niño se destacó por su carácter piadoso y generoso. Sus padres, fervorosos cristianos, lo educaron en la fe. Después de la muerte de sus padres Nicolás heredó una gran fortuna que puso al servicio de los necesitados, según la hagiografía escrita por San Metodio, arzobispo de Constantinopla.

Nicolás de Myra (como se le denomina en oriente) o Nicolás de Bari (como se le denomina en occidente) fue un obispo que vivió en el siglo IV. Más de dos mil templos están dedicados a él en todo el mundo.
Al morir sus padres repartió toda su fortuna entre los pobres y se fue a vivir a Myra, en Anatolia, actualmente Turquía, donde fue sonsagrado obispo de una forma muy curiosa. Dice la leyenda que varios sacerdotes y obispos se encontraban discutiendo sobre quién sería el futuro obispo, pues el anterior había fallecido. Al no ponerse de acuerdo se decidió que fuera el próximo sacerdote que entrase en el templo que casualmente fue Nicolás de Bari.
Fue preso por un decreto del emperador Licinio contra los cristianos por el que fue encarcelado y su barba quemada, siendo liberado por el emperador Constantino.Participó en el Concilio de Nicea, condenando las doctrinas de Arrio, quien se negaba a admitir el dogma de la divinidad de Cristo. Para combatir los errores, utilizaba una dulzura exquisita, logrando grandes y sinceras conversiones, a pesar de su discreto talento especulativo y orador que tanto gusta a los orientales. Sin embargo, cuando se trataba de proteger a los más débiles de los poderosos, San Nicolás, a pesar de su avanzada edad, actuaba con gran arrojo y vigor.
En su ancianidad, seguía viajando, evangelizando y entregando juguetes a los niños para recordar a todos que en Navidad recibimos el mejor de los regalos a través de Cristo, la esperanza de la Salvación Eterna.
Murió el 6 de diciembre del año 345 en Myra, mas sus restos descansan en la ciudad portuaria italiana de Bari pues allí fueron a dar después que fueron retirados de Turquía tras la invasión musulmana. Tras su muerte se convirtió en el primer santo, no mártir, en gozar de una especial devoción en el Oriente y Occidente. Multitud de relatos milagrosos aparecieron sobre él, desfigurando, a veces, su inminente carácter práctico y sencillo.
• Festividad: 6 de diciembre
• Patrón: liberación de presos, peligros de robo, conversión de ladrones, panaderos, toneleros, navegantes, niños, cerveceros, novias, encarcelados, toneleros, barqueros, farmacéuticos, pescadores, Grecia, jueces, contra los juicios injustos, estibadores, Lorena, doncellas, comerciantes, recién casados, empleados de parroquias, prestamistas, peregrinos, pobres, encarcelados, Rusia, marineros, escolares, limpiabotas, Sicilia, solteras, estudiantes, viajeros, muchachas con deseos de casarse

Son muchos los milagros que se le atribuyen a Nicolás de Bari, pero algunos han traspasado los siglos y son conocidos por devotos y no devotos. Protector y ayudador de las chicas en edad casadera o en busca de marido.
Se cuenta que en una ocasión supo de tres jovencitas que pretendían casarse pero su padre no podía pagar la dote correspondiente. Al saberlo Nicolás (pretendiendo realizar la caridad sin ser visto), dejó caer por la chimenea unas monedas de oro que coincidentemente cayeron en unas medias de lana que las jóvenes habían dejado secando (por eso se cuelgan las medias tejidas que sirven para que ahí nos deje a nosotros los regalos que el niño Jesús nos manda desde el cielo, y por eso es el mito de que no puede ser visto por los que recibirán el regalo). Así, es conocido como el patrono de las parejas que desean tener un buen matrimonio y como protector de las familias en problemas económicos. En algunos países su imagen aparece con tres monedas de oro en las manos.

Oración:
Oh glorioso san Nicolás mi especial protector! desde aquella morada de luz, en que gozáis de la presencia divina, volved piadoso vuestros ojos hacia mí, y alcanzadme del Señor aquellas gracias y auxilios convenientes a mis presentes necesidades, tanto espirituales como corporales, y en particular la gracia (mencionar aquí), que sea conducente para mi eterna salvación. Proteged también, oh glorioso santo obispo, a nuestro Sumo Pontífice, a la Iglesia santa y a esta devota ciudad. Reducid al camino recto de la salvación a los que viven sumidos en el pecado, o envueltos en las tinieblas de la ignorancia, del error y de la herejía. Consolad a los afligidos, socorred a los necesitados, confortad a los pusilánimes, defended a los oprimidos, asistid a los enfermos; y haced por fin que todos experimenten los efectos de vuestro poderoso patrocinio para con el supremos Dispensador de todos los bienes. Amén.
Rezar un padrenuestro y avemaría.

¡Oh bienaventurado San Nicolás de Bari! a quién Dios ha glorificado con innumerables milagros manifestando su voluntad de que acudamos a ti, en los momentos difíciles de nuestra vida, confiados en tu protección.
¡Oh portento de caridad! al que acuden las familias, los pobres, los enfermos, los comerciantes, los empleados, los presos, los niños, las doncellas en peligro; yo, humildemente te pido me alcances la gracia que de ti espero, confiado en tu valiosísima protección, la que nunca niegas a tus devotos, para que favorecidos por tus bondades, cantemos una vez más las misericordias del Señor, y las maravillas de sus santos. ¡Providentísimo San Nicolás! no me abandones.
Uno de los milagros más sorprendentes es haber resucitado por su intercesión a tres niños que habían caído de un árbol y muerto al instante. También se le atribuye el milagro de los tres niños sacrificados para dar de comer a los clientes de un hostelero, siendo devueltos a la vida por intercesión del santo. Motivo por el cual se le representa con tres niños a su lado, en una cubeta.
Otro de los milagros cuenta cómo salvó la vida de tres generales condenados a muerte injustamente y otro que hallándose un grupo de marineros en medio de una tempestad y habiendo invocado la protección de San Nicolás vieron aparecer la figura del santo sobre el barco al momento que la tempestad era calmada.
Uno de los milagros más recientes, ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial, cuenta cómo en un bombardeo a la ciudad de Bari una madre se separó de su niño en medio de la confusión, apareciendo éste horas después a la puerta de la casa sano y salvo. El niño contó cómo un hombre que describió como San Nicolás lo ayudó, lo protegió y lo llevó de regreso a su casa

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Nicol%C3%A1s_de_Bari

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¡Regresamosde vacaciones!

Publicado por ccwolf en Septiembre 21, 2009

Queridos Lectores:
Regresamos con nuevas informaciones, comentarios y textos sobre el variado quehacer de las mujeres en Venezuela y en el mundo.

Vamos a investigar….
Hasta pronto, no olviden enviar sus comentarios y aportes.

Las Editoras

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Enriqueta Arvelo Larriva

Publicado por ccwolf en Agosto 17, 2009

Por María Cristina Solaeche
Cada palabra, el perfil de la voz de un silencio a semejanza de una soledad.

María Cristina Solaeche Galera

Como si fueran sombras de sombras que se alejan las
palabras,
humaredas errantes exhaladas por la boca del viento,
así se me dispersan, se me pierden de vista contra las puertas
del silencio.”
Olga Orozco

Enriqueta Arvelo Larriva, nace el 22 de marzo de 1886, en Barinitas, un pueblo enclavado donde se enlazan el piedemonte andino y el llano, al norte del estado Barinas, en Venezuela.
Su padre, Don Alfredo Arvelo, hombre de Fundo y de “a caballo”, y su madre, Doña Mercedes Larriva, maestra de escuela, con quien aprendió las primeras letras, conformaban junto a sus cinco hijos, una familia con vinculaciones políticas adversas al régimen del sátrapa Juan Vicente Gómez, y venida a menos por los atropellos y vejámenes de quien dictatorialmente se adueñó de Venezuela durante casi tres décadas.

Huérfana desde muy niña, pues muere su madre cuando la poetisa apenas contaba los cinco años:
(…) iba a gusto
tras el cabello recién bañado de mi madre.
Amaba a mi madre,
mas a veces ella era para mí
sólo una palidez nimbada. 1

Influenciada en sus inicios poéticos por su abuela materna “mamá Florinda”, y después, por su tía Atilia Torrealba Febres Cordero, reconocida poeta en esa tierra llanera, quien le enseñó las reglas básicas de la versificación y la motivó a escribir sus primeros versos.
Fue, una vehemente autodidacta de las lecturas de los poetas del Siglo de Oro Español: Lope de Vega, Calderón de la Barca, Francisco de Quevedo, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila, y de los poemas del poeta nicaragüense Rubén Darío, que publicaban los periódicos de Caracas. Motivada por su hermano, nuestro esclarecido poeta modernista y revolucionario, Alfredo Arvelo Larriva, quien sembró en su espíritu según palabras de Luis Beltrán Prieto: “esa agónica sed de los poetas, que ven pasar el río y no mojan sus labios, sino que van al fondo a rescatar luceros.”
En febrero de 1930, la poetisa decide visitar la Capital por vez primera, regresando al Llano poco tiempo después, con un mayor entusiasmo en la poesía.
El 8 de agosto de 1931, se crea el Ateneo de Caracas, allí, en la planta alta de una casa, ubicada de Marrón a Cují, en el Nº 43 de la Avenida Este, propiedad del general Vicencio Pérez Soto; corriendo el riesgo que significaba intentar fundar cualquier tipo de asociación, dada la represión continua que ejercía la dictadura del Bagre por temor a la “conspiración”, un grupo de mujeres convocó a un número considerable de personalidades y artistas, sin obviar siquiera a las familias vinculadas con el poder, a la fundación de lo que pronto llegó a considerarse como la República Libre de los Intelectuales; y dentro de sus actividades destacará posteriormente, la participación de Enriqueta Arvelo Larriva.
En 1934, muere su amado hermano Alfredo Arvelo Larriva, el 13 de Mayo en Madrid; y cuando son repatriados sus restos en 1949, la poetisa publica una excelente nota biográfica “Alfredo Arvelo Larriva – Noticias de su Vida y su Obra”.
En 1939 edita con la Asociación de Escritores Venezolanos, su poemario “Voz aislada”, es el primero que publica, pero, el segundo que escribe.
En junio de 1941, obtiene el premio en el Segundo Concurso Femenino Venezolano, promovido por la Asociación Cultural Interamericana, con el primer poemario que escribió: “Cristal nervioso: poemas”, y un jurado conformado, por Carlos Eduardo Frías, Ada Pérez Guevara y Pedro Sotillo.
En 1942 escribe “Poemas de una pena”, una elegía a la muerte de su padre.
Desde 1945 hasta 1947, ejerce breves cargos políticos como Diputada a la Asamblea Legislativa del Estado Barinas y como Diputada Suplente de la Asamblea Constituyente en 1947.
A partir de 1948, se radica definitivamente en la capital, Caracas, lo que le permitirá estar en permanente relación y vigorizar sus vínculos con reconocidos representantes de la intelectualidad venezolana.
En 1949, edita el poemario “Canto de recuento”, como un homenaje al regreso de los restos de su hermano Alfredo Arvelo Larriva a su patria, Venezuela.
En 1957, publica su quinto poemario “Mandato del canto: poemas” y recibe por esa obra, el Premio Municipal de Poesía.
Y, el 10 de diciembre de 1962, muere en Caracas, a la edad de 76 años, como había vivido, en soledad, acompañada solamente de la voz de sus poemas.
En 1963, las Ediciones de la Presidencia de la República del gobierno de Rómulo Betancourt, edita póstumamente su último poemario “Poemas perseverantes”.
Enriqueta Arvelo Larriva, publicó también algunos de sus poemas en el semanario Patria y Unión de Barinas, y en periódicos locales y regionales como El Impulso de Barquisimeto y El Diario de Carora; en Caracas, en El Universal, donde aparece en las primeras páginas de las novedades literarias y, en el “Papel literario” de El Nacional. Mantuvo también, un hermoso epistolario con poetisas del prestigio de la chilena Gabriela Mistral y la uruguaya Juana de Ibarbourou.

Este ensayo: “ENRIQUETA ARVELO LARRIVA: Cada palabra, el perfil de la voz de un silencio a semejanza de una soledad.”, es, ese su viaje al universo interior de su soledad, de su silencio, de su voz y del afecto de un amor postergado, constantes poéticas en su obra lírica, y que motivaran subyugantes poemas.
La poetisa, se adelanta a su tiempo, más allá de las vanguardias literarias, es la primera voz de mujer que se singulariza en el devenir de las letras líricas venezolanas; en el contexto de una desolación intelectual para la mujer, ella logra entretejer esa su voz, esas sus ausencias, a través de las hendijas que pasan desapercibidas para el resto de un país con una atávica visión androcentrista; imponiéndose como mujer, esquivando el destino que le atañía, y trasgrediendo la “normativa” de las leyes patriarcales y religiosas:
“Buena o mala, voz es lo único que tengo”
En una Venezuela hasta esos momentos, donde la dignidad de la mujer la ponderaba él, el hombre, “asignándole” su status, imponiéndole las limitaciones de los patrones de una “vida social”, inhibiéndola de casi todas las manifestaciones “culturales”, permitiéndosele tan sólo acceso a una mínima fracción de la “herencia de la vida”. Aún así, aún a pesar de ese lastre, se eleva su voz desde la provincia, desde el llano y luego desde la capital, su por ella misma llamada “voz aislada”.
De esta sensibilidad, de esta audacia, de este culto a la voz del silencio, de ese ceñir su palabra a los predios de la poesía, jamás, antes de Enriqueta Arvelo Larriva, habían tenido versos así, eco femenino en los reacios oídos masculinos:
Gracias a los que se fueron por la vereda oscura
moliendo las hojas tostadas.
A los que me dijeron: espéranos bajo ese árbol.

Gracias a los que se fueron a buscar fuego para sus cigarrillos
y me dejaron sola,
enredada en los soles pequeños de una sombra olorosa.
Gracias a los que se fueron a buscar agua para mi sed
y me dejaron ahí
bebiéndome el agua esencial de un mundo estremecido.
Gracias a los que me dejaron oyendo un canto enselvado
y viendo soñolienta los troncos bordados de lianas marchitas.

Ahora voy indemne entre las gentes. 2

El deseo de imprimir su huella precursora, la trama de su phatos, su tono poético abierto a los vértigos del alma, con el acento desesperado de sus aires atestados de silencios e íntimas revelaciones, de amparar su soledad con su voz tan propia, cultivada apasionadamente con un lenguaje henchido de acordes, conjurando el vacío, buscando darle encantamiento, en latidos que convidan a una sublimación absoluta donde su imaginación creadora se encierra para mostrarse en el eco de su entelequia, con versos de una franqueza que estremecen:
En el aire ancho y aromado ha ido sola mi voz.
En vano busqué ansiosa.
Todas las voces se han ido.

Ahuecaba mis manos y lanzaba mi voz.
Y salía a recogerla. Yo misma.
Qué dolor desolado, agrupadas voces,
el de no tener la voz compañera.

En el ámbito soleado y ciego,
en la zona sin voces,
sobre la grama desmandada,
he ido presente por caminos que no me oían. 3

Para ese momento histórico en la “Patria Literaria”, Enriqueta Arvelo Larriva, es la pionera, la primera voz poética que se alza surgiendo de las hondonadas recónditas del alma femenina, y lo hace, desde los espacios donde ocurren los encuentros consigo misma, tamizando su soledad, descifrando lo incomprensible y enigmático del silencio que la rodea y abruma, intentando dar voz auténtica al duelo por la entrega amorosa aplazada y los frutos de ese apego menguando con ella, en poemas trémulos de amor y “confesionalidad”:
Quiero saber, hombre lejano que me llevaste
por una ribera muy tuya para mí desconocida,
si en un paso de insomnio
tus pájaros briosos y relucientes
picaron en las moras zumosas de mi soledad.

Si me sentiste allí,
en la espesura de tu bosque sumido,
como hoja soterrada,
como liana sin anillo,
como brisa curiosa
castigada en cárcel pavorosa y oscura.

Si me aspiraste en el último humo de la tarde
o si pasé despertándote por tu más raro amanecer.
(…)
Dime si me tomaste como canción de sueño
o como lengua de fuego en extravió dichoso,
o si sólo amaste en mí una arena apagada.
(…)
¿Probaste mis panales sin destino?
¿Entraste a mi huerto de manzanas incorpóreas?
¿Quebraste la redoma de mi esencia desurcada?
¿O se rompieron en mis muros
tus suspiros magníficos?

Di si pensabas que te dejaba cruzar mis abismos
con embriaguez espoleante,
derramando mi ungüento en tus raíces
o que ordenaba sobre tu pecho
que fueses mi inflexible guarda en la noche de ausencia,
o que me hacía a un lado en el desfile de tus llamas
(…)
Si mi voz, rama andante de mi vida,
se te dio como ser,
como suelto corazón cálido,
como humana viajera
que hoy regresa con sus pedazos de camino
y puede darme tu valle y tus breñales.

Me pediste mi distante secreto
Da el tuyo a mi curiosa lejanía. 4

Una poesía que graba en el panorama literario nacional del siglo XX, los rasgos innegables de la modernidad en tensión con la tradición, en una indagación continua de un lenguaje inicialmente deudor de la estética del romanticismo, que se va erigiendo en una crítica de la estereotipia modernista. Es la primera poetisa que se rebela contra las estructuras establecidas, que abandona el rigor de los preceptos literarios vigentes, sin la métrica formal en las líneas y las estrofas, descubre una “voz” fuera de las reglas del silabeo y del sistema fijo de la rima, suspendiéndose en el vuelo transmigrador del verso libre, donde los espacios vacíos del poema nos convocan a la dilatación del sigilo de las carencias, toda ella tentada por un resuello entrecortado:
Ayer fue la dureza de la espera.
Quién fuera por esa dureza iluminada.

Regresar:

Volver a lo duro y a la esperanza.
Volver al carecimiento con horizonte.

Regresar al punto donde comienzan los caminos.
(…)
Y ajustarse de nuevo el alma. 5

Enriqueta Arvelo Larriva, aunque no participa en las apariciones públicas de la llamada “Generación del 18”, ni probablemente de las discusiones entre sus miembros, sin embargo, al momento de ubicarla, se lo hace en esta generación literaria por diversas razones: las debidamente cronológicas, las de publicar en aquellos periódicos y revistas que consolidaron a esta generación literaria y, por ciertas afinidades estéticas; de allí que, los historiadores de la poesía venezolana la consideren perteneciente a la transicional “Generación del 18”, aunque ella misma, no pudo sentirlo así:
“Si me preguntarían a cuál generación poética pienso pertenecer y – ¡ay Dios mío! – tendré que contestar sincera: creo que a ninguna, exactamente. Es lo honrado. Y no es que me guste ir sola por la literatura venezolana, sino que así lo arregló el destino”.
Y cuán cierto, íngrima se aventuró Enriqueta Arvelo Larriva con su poesía, mucho tiempo después de un Andrés Bello y sucesores, del romanticismo negando al neoclasicismo y éste a su vez enterrando la efusividad barroca, después de un parnasianismo rebelándose frente a los excesos líricos, del primer movimiento literario que gesta el mundo de habla hispana en América, el modernismo, de las manifestaciones del criollismo en una giro hacia a lo propio, del grupo “La Alborada” y aun de la misma “Generación del 18”, creando un espacio nuevo, un espacio de representación para las escritoras venezolanas.
Su poemas recobran vida con sutiles metáforas en diferentes niveles de su expresión, con su espíritu conjurado en el cuerpo-palabra que dialoga con el silencio en significativos versos, mediante el uso de verbos activos, haciendo hincapié en la primera persona posesiva, rechazando con altivez la cotilla de las formas poéticas fijas tradicionales:
No supe quién me lo dijo.
El acento, divino.

No supe quien me lo dijo.
No corrí tras los detalles
cuando oí lo infinito.

No supe quién me lo dijo.
Lo oí
¡Dichoso el oído mío!

En ese instante se hizo en mí lo armonioso
Lo que oí va eterno y limpio.

Y que tremenda la gracia
De no saber quién me lo dijo .6

Afirma el filósofo alemán Martín Heidegger:
“La palabra es la casa del ser. En su morada habita el hombre. Los pensantes y los poetas son los vigilantes de esa morada”. Y en la poetisa, la palabra es el lugar del desvelamiento, su canto al desguarnecimiento del alma, aferrándose a su voz telúrica que le permite atisbar lo invisible, buscando su asidero en el poema:
Brota firme, honda, motorizada,
porque mi corazón ablandó su semilla.

Es una voz profundamente mía,
mas la daré sin sacrificio.

Huele a cedro mi voz bienvenida
y se alza en un pliegue.

Ella –qué novedad- me dará un gozo bravo
la sembraré en el montón sordo. 7

Al igual que el escritor checo, Franz Kafka, quien en su necesidad de soledad para buscar <> afirma: “Para escribir nunca se está suficientemente solo”, para la poetisa, la soledad, la voz del silencio como creación y las emociones encontradas, perfilan su poética, su yo lírico que nos anuncia la angustia existencial que la aturde en el oficio más solitario del mundo:
Un oscuro impulso incendió mis bosques
¿Quién me dejó sobre las cenizas?

Andaba el viento sin encuentros.
Emergían ecos mudos no sembrados.

Partieron el cielo pájaros sin nidos.
El último polvo nubló la frontera.
Inquieta y sumisa, me quedé sin voz 8

El conflicto interior por abrazar en el poema la diversidad de vocablos en los que se expresan sus silencios, va configurando las “otras” voces, las de su otredad:
Háblame ahora, llano.
Llegará a mi raíz tu voz sin grietas.

Siento mis oídos más míos cuando escuchan tu mundo.
(…)
Quiero oírte en tu azul englobante.
Háblame.
Sabré responder a la voz de todas tus voces en la hora inocente.
Respetaré -tanteando- tus pájaros y tus ingenuas flores
y haré en tu anchura conscientes trazados de augurios.

Háblame, Llano.
Húndeme tu acento. 9

Paradójico, que después de que la evolución humana nos regalara <>, derrotando el primigenio silencio de la materia, nos invada de nuevo, ese deseo de volver a la <> para explorar nuestros sueños imbuidos en el inconsciente, alcanzando una vertiente ajena a ensordecedores <>. En soledad, Enriqueta Arvelo Larriva, mantiene sus coloquios poéticos consigo misma y con el también <> de cada poema antes de ser leído. En ella, el silencio se nutre, interpela y alienta con la voz de su palabra, es ése en el que la vivencia de lo arcano sustrae al ser del mundo petrificado de lo obvio; es, la significación que desvela a la vigilia del entendimiento y a su profunda angustia existencial. Estamos ante lo abismal, ante el sentido que rebasa el significado y que sólo se deja aprehender como presión, como signo incierto, nada se encuentra acallado. Su verso <>, refleja la sima donde el ser humano gravita en sus alientos, aferrado a la reflexividad entreverada de palabras.
Nos dice Rafael Arráiz Lucca, en “El coro de las voces solitarias: Una historia de la poesía venezolana”:
“De allí que su voz sea de una verosimilitud pocas veces hallada en la poesía venezolana, es como una voz que viene de lejos, que surge de las profundidades de la psique”.
Con su poesía, con sus intimismos entre las tropezadas emociones que va calando Enriqueta Arvelo Larriva en cada verso, la lírica venezolana enriquece orgullosamente sus páginas, mientras sus poemas embelesan, cautivan y nos conmueven como poetas, como lectores, dejándonos envolver en esa “voz”, perfil de su zozobra existencial:
Toda la mañana ha hablado el viento
una lengua extraordinaria.

He ido hoy en el viento.
Estremecí los árboles.
Hice pliegues en el río.
Alboroté la arena.
Entré por las más fina rendijas.
Y soné largamente en los alambres.
Antes -¿recuerdas?-
pasaba pálida por la orilla del viento. Y aplaudías. 10

Obra poética:
Voz aislada. Cuadernos Literarios de la Asociación de Escritores Venezolanos. Caracas. 1939.
El cristal nervioso: poemas. Publicaciones de la Asociación Cultural Interamericana. Colección Biblioteca Femenina Venezolana. Nº 4. Caracas. 1941.
Poemas de una pena. Caracas. 1942. (sin editorial).
Canto de recuento. Tip. López y Bosque. Caracas. 1949.
Mandato del canto: poemas. Cuadernos Literarios de la Asociación de Escritores Venezolanos. Tip. La Nación. Caracas. 1957.
Poemas perseverantes. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas. 1963.

Referencias Bibliográficas Poemas: Casa de mi infancia; Emoción y ventaja de la probada profundidad
Suma de la voz aislada; Respuesta; Tarde del imprevisto deseo; Balada de lo que oí
Presentación de mi voz nueva; Destino; Instancia frente a una sabana amanecida;
Toda la mañana ha hablado el viento.

María Cristina Solaeche, venezolana, poeta, ensayista y crítico literario, con una extensa obra publicada. Miembro del Círculo de Escritores de Venezuela

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Lucila Velásquez, “Soy de un país en fuga”.

Publicado por ccwolf en Agosto 15, 2009

Por Carmen Cristina Wolf

El Grupo Editorial Random House Mondadori con el sello de Grijalbo, publicó a la poeta venezolana Lucila Velásquez  Memoria de mis días, unacrónica y un documento socio-político imprescindible para comprender la realidad venezolana del siglo XX y lo que está sucediendo en la actualidad. Lucila, nacida en San Fernando de Apure, Venezuela, hace un recuento de sus ideas y apasionantes vivencias. Ella fue una luchadora de la resistencia en contra del gobierno de Marcos Pérez Jiménez. Vivió días de exilio en México, Panamá y Costa Rica. Narra su vida como escritora, poeta, promotora cultural, diplomática, entre cuyos resultados se encuentra la creación de la Galería de Arte Nacional junto con el Maestro Alirio Rodríguez; y su participación en la creación del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. Esta mujer profundamente vital, inteligente, siempre con su atuendo elegante y sus sombreros europeos, es una de las voces fundamentales de la Poesía Hispanoamericana. Su extensa obra ha sido traducida en varios idiomas y publicada por importantes sellos editoriales. El Nacional celebró en octubre de 2008 la presentación de estas Memorias de una mujer llena de lucidez y coraje.

“Estas memorias fueron como una tela de Ariadna, tejer y destejer”, explica Lucila Velásquez a la periodista de El Nacional Michelle Roche Rodríguez. Algunos de sus libros publicados son: Color de tu recuerdo, Poesía resiste, Los cantos vivos, Tarde o temprano, Indagación del día, Claros enigmas, Acantilada en el tiempo, Mateo Manaure, Arte y Conciencia, El árbol de Chernobil, Der Baum von Tschernobyl, Colección Lírica “Fischer Verlag” Alemania 1991; Algo que transparece, La Rosa Cuántica, El Tiempo Irreversible, La Singularidad endecasílaba, La Próxima Textura y Se Hace la luz, publicado este último por el Círculo de Escritores de Venezuela en el 2008.

Quien quiera acercarse al ars poética de Lucila Velásquez, haría bien en leer los dos primeros capítulos de Memoria de mis días, que llevan por título “Una rosa en el pecho” y “Sobre navegantes solitarios en alta mar de la palabra”. La apreciación lírica de su propia concepción de la poesía y de los movimientos del alma son de por sí una clase magistral del quehacer del escritor. Es difícil elegir algún pasaje de estas líneas porque son de tal carácter y profundidad que cuesta trabajo seleccionar éste o aquél. No obstante, transcribo algunas de las ideas  del primer capítulo:

“El girasol contiene la perplejidad del asombro en su costumbre de corola abierta al sentido de irradiación del infinito. Es evidencia de la luz en estallido de la desnudez …Desde luego que todas las flores son bellas, cada cual insinúa la singularidad de la omnisciencia  … al dar los buenos días a estas memorias he querido, a propósito, lustrarlas  con el agua de la gracia poética, gracia de Dios en la palabra, y cuyas claridades me han acompañado desde que tuve uso de razón de ser poeta”.

En el capítulo II Lucila intenta aproximarnos al por qué de su poesía: “En alta mar de la palabra los navegantes solitarios se guían por una estrella del corazón al pensamiento como ideal poético. Se puede creer que mi  poesía es la respuesta a una pregunta…: ¿Qué soy como conciencia? … Cuando escribo poesía, la primera estremecida soy yo misma… Para llegar a este estado de creación poética, he amado la vida. Como mujer, como ser humano, he participado intensamente de la cotidiana vibración de los días en el mundo, de las cosas que a cada minuto tienen trascendencia de animada materia…”

La transformación y el dominio estético del lenguaje  en el tiempo escritural de Lucila Velásquez es fruto de un aprendizaje constante, de refinadas lecturas que ella misma confiesa, como Santa Teresa, Sor Juana Inés de la Cruz, Enriqueta Arvelo  Larriva, Emily Dickinson, John Milton, Jorge Luis Borges y tantos otros que menciona la autora a lo largo de los treinta y seis capítulos de Memoria de mis días. Y es el resultado de un propósito claro, inquebrantable, de entregarse a la Poesía en cuerpo y alma,  de la experimentación de las formas, desde los más difíciles y originales endecasílabos y alejandrinos, métricas tradicionales volcadas en sonetos absolutamente magníficos, hasta la creación de una poesía en versificación libre de toda atadura, a la que puede ponerse fecha, 1989, con el libro El Árbol de Chernobil”, que inaugura una escritura novísima, nutrida  de los conceptos de la ciencia, y que en  palabras de la ensayista griega Efthimia Pandis-Pavlakis, Directora de la cátedra de Literatura Iberoamericana de la Universidad de Atenas, “rompe totalmente con la poética anterior y se dedica a la cienciapoesía, que se caracteriza por un lenguaje inspirado en la filosofía de la ciencia y la filosofía de la poesía.”

Es el poeta quien percibe lo sagrado en lo sensible y diviniza aquello que está sujeto al deterioro del tiempo. Lucila Velásquez ha vivido con el ser desgarrado por querer revelar desde la intuición la temblorosa fragilidad de las cosas, su amor por la Belleza  y el perseguir las huellas de la esencia del Ser. Cuando Lucila dice: “Soy de un país en fuga” condensa en una frase todo un drama interior. Ella más que nadie observa con lucidez lo que se escapa, la fuga de las horas y de las apariencias. Mas alza su mirada a lo eterno y es capaz de elevarse desde lo tangible a lo divino en este admirable soneto: “la singularidad tiene unas veces / estados subyacentes a la noche / se sienten los insumos del derroche / el cúmulo que Dios hizo con creces // y callan los silencios en la noche / se escuchan respirar las palideces / estrellas con insomnio tantas veces / despiertan de soñar a medianoche // en la ruptura de la simetría / en la raíz cuadrada de una estría / en el vuelo de un pájaro secreto // en el regreso de otra primavera / en el último instante de la espera / la singularidad es lo concreto (Poema 53 de La singularidad endecasílaba).

Algunos de sus Poemarios publicados son: Poesía resiste, Amada tierra, Color de tu recuerdo, Indagación del Día; Acantilada en el tiempo, La rosa cuántica, El árbol de Chernobil; El tiempo irreversible, Algo que transparece, La próxima textura, La singularidad endecasílaba, Se hace la luz, publicado por la Colección Poesía del Círculo de Escritores de Venezuela, que está siendo traducido al inglés. Lucila Velásquez es Miembro Fundador del Círculo de Escritores de Venezuela e integrante del Consejo Consultivo. Recientemente Anti Papageorgio ha traducido una Antología Poética de toda la obra de Lucila Velásquez al griego y ha sido publicada por Ediciones del Orto en España.

De El Árbol de Chernobyl, “Crónica de aquella ucrania primavera”, leemos:
“del Mar Mediterráneo este derrubio / ese viento mistral / esta altísima piedra / del oleaje de los Pirineos/ debajo de la pluma radiactiva /donde apoyó su abismo /el ala invicta de la paloma de Picasso / a la caída del Icaro /propagada de aleros de Guernica
y paisajes de Horta de Ebro /con cráneos y guitarras / de la mujer que llora / naturalezas muertas / del Arbol de Chernobyl”.

No quedará aquí la indagación sobre la obra de Lucila Velásquez. Siento el compromiso de continuar estudiando su obra, no sólo por los profundos lazos de afecto que me unen a ella, sino por la fascinación de rastrear en sus versos algún indicio de si somos tiempo o eternidad, en una búsqueda que ofrezca también la seducción de la hermosura en el  enigma que es el lenguaje.

Caracas, 19 de julio de 2009

 

Palas Athenea

Palas Athenea

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Leer a María Gabriela Madrid

Publicado por ccwolf en Agosto 2, 2009

María Gabriela Madrid, Entre los surcos del recuerdo

Por Carmen Cristina Wolf, Caracas

 Entre los surcos del recuerdo consta de veintitrés relatos escritos entre el 2002 y el 2006 en Carolina del Norte y Nueva York, según explica la autora venezolana María Gabriela Madrid. Ha sido editado por el Círculo de Escritores de Venezuela en el año 2008 e ilustra la portada una obra de Salvador Dalí que lleva por título La persistencia de la memoria. Una síntesis inteligente de verosimilitud y acontecimientos fantásticos cargados de misterio, revela una inteligente indagación  de las pasiones a través de la psicología de los personajes, dibujados de manera certera y concisa. Con la misma soltura aborda temas ancestrales, adentrándose en los temores y las inseguridades de la psiquis que se han tratado desde la tragedia griega, hasta asuntos absolutamente actuales y polémicos, como el deterioro del planeta, la esclavitud y la tiranía. Aborda los celos, la envidia, las obsesiones, el desamor, las persecuciones por causas religiosas y el estigma de los prejuicios. Podría decirse que hubiera llegado a ser una buena discípula de Horacio Quiroga, que recomienda escribir con palabras sencillas, sin exceso de adjetivaciones, llevando a los personajes firmemente hasta el final sin que el escritor se distraiga del camino trazado con descripciones tediosas e innecesarias. Se observa en la autora una despreocupación absoluta sobre lo que puedan pensar los amigos, conocidos y la crítica acerca de su escritura. Y según  dice el escritor venezolano Heberto Gamero que los cuentos deben ser “una escultura perfecta, pequeña y precisa”, observo que María Gabriela logra este objetivo en su oficio de narradora. Los relatos de María Gabriela no se engolosinan con descripciones que nos sacan de la tensión y cuando el lector comienza a leer es como si se subiera en una cuerda de trapecista, vale decir, ella mantiene la atención del lector y éste no puede detenerse en medio del vacío.  Hay que llegar hasta el final.

Aun cuando MGM se vale de la estructura tradicional de planteamiento, nudo y desenlace, a menudo sus personajes se mueven en otros escenarios y llega a romper este hilo conductor usando recursos surrealistas sin perder la unidad temática.

 Libro María G Madrid

Para los poetas como yo, sumergirse en el relato es un universo fascinante. Desde que comencé a leer a Chejov, Poe, Horacio Quiroga, Maupassant, Onetti, y volví a releer  a Borges con otra mirada indagatoria, me complace muchísimo leer este género literario, y encuentro en el libro de MG la aplicación de los secretos de los maestros, como lo señalé anteriormente.  No adjetiva innecesariamente, no distrae al personaje con cosas secundarias. Ella escribe con claridad. No describe el mundo psíquico  de los personajes, ellos se revelan por sí mismos con sus pensamientos y acciones.

 

Así como damos la bienvenida a un nuevo ser cuando la madre da a luz, de la misma manera compartimos la alegría de este nuevo hijo de María Gabriela, engendrado con el trabajo minucioso y prolijo de esta joven autora venezolana.

 Palabras del 16 de julio de 2009 en el acto de presentación del libro Los Surcos del recuerdo en la Librería El Buscón, Trasnocho Cultural. Caracas.

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Cinco poemas inéditos de Lidia Salas

Publicado por ccwolf en Agosto 2, 2009

E l   s a l o b r e   d e   t u   r a s t r o

 El salobre de tu rastro fluye a veces

desde el centro de mi boca.

El salitre de tu arena en las pupilas.     

                                                                   

Diviso tus esquinas

en las visiones

de mis sueños.

La piedra de tus muros,

los muelles en el Puerto

se hacen humo, bruma, nada.  

 

Esquivas este gesto de encontrarte,

como fruta lejana y sazonada.

 

La luna humedecía

un aroma de azahares.

Aquel  patio, ya es olvido.

 

A veces dudo del recuerdo.  

Y si tu espejismo de ciudad abandonada

es saudade de otro exilio?

 

Difuminado país de la utopía.

 Para la aldea asentada en las Barrancas de San Nicolás

 E l   v e r a n i l l o   d e   S a n   J u a n 

 

            El veranillo de San Juan

en el azul cálido y seco.

 

            Los pétalos morados

de los matarratones florecidos

tenían ese color de mis pezones.

 

En las estampas del verano:      

el viento desordena la hojarasca

y hace estragos en la escritura

de los astros.

 

Seducida por los augurios de la fuga

se confunden las señales.

 

Pueden unos escasos días de luz

convertirse en estación del alma?

            En memoria de aquel veranillo de San Juan.

 D e s o l a d a s

 Desoladas.  Como pájaros ciegos

de un árbol arrasado, parten de mí las voces.

El silencio sabe decir de ausencias.

 

Restauro en estos versos

girones de recuerdos.

 

            En nidos de la fragua,

la incierta materia de mis duelos.

Incendiaré en mi canto,

las palabras desnudas.

 

Transmutaré  - en el glorioso cuerpo 

del poema – mis días oscuros, solitarios.                       

 Para los pájaros de tus amaneceres.

  E s   e l   f i n a l   d e   l a   f i e s t a

 Es el final de la fiesta.

Mi corazón como copa olvidada

se inclina a la intemperie

libre de perdón y de inocencia.

 

La otrora música es un fardo

de soledad.

Algunos danzan todavía.

No saben que es tan sólo el eco de las notas.

Sus sordos movimientos los delatan.

 

Hay un crujido de rocas

en el vientre de la tierra.

Busco algún amanecer en mi cronología

de recuerdos.

Encuentro la mañana del primer día

de escuela.  La mirada de la madre

y el aroma de lluvia

en esa hora temprana

indemnes al olvido.

           

La encrucijada es un interrogante.

Dónde guarecernos en estos tiempos

de bestia enfurecida?

A Raquel de Urbina, mi maestra de primaria.

 I n a u d i b l e   s o n i d  o

          Inaudible sonido de la vida

Sabor de uva macerada entre los labios.

 

Creer que el milagro de los nardos

lava la piel oscura de la muerte.

 

            Reconocer en la delgada voz,

en la desafinada voz del jazz

el grito de otro cuerpo.

 

            Entonces no sabías

la ruta del destino.

Ahora que ves sobre los hombros.

los meandros del camino,

casi todo es pasado.

Aún persigues el inaudible sonido de la vida.  

           En memoria del sonido de tus cigarras       

* La escritora Lidia Salas es Magister en Literatura de la Universidad Central de Venezuela. Dedicada gran parte de su vida a la crítica literaria, es autora de los poemarios: Arañando el silencio, Mención de Honor del Primer Concurso de Poesía Libre de la Universidad de Córdoba, Colombia (1984),Coautora con Elena Vera de la Antología Quaterni Deni. (1992). Su obra se encuentra recogida en la Antología de Poetas Venezolanos del Círculo de Escritores de Venezuela. Obra publicada: Mambo Café, 1º Mención de Concurso de la I Bienal del Ateneo Casa de Aguas (1994). Venturosa Premio Unico Mención Poesía del VII Concurso Nacional del IPASME (1995). Luna de Tarot (Ediciones Círculo de Escritores de Venezuela. 2000). Y de las Plaquettes Sedas de Otoño (Taller Editorial El pez Soluble, 2006). Itinerario Fugaz editado por la Universidad Nacional Abierta en 2008.

Gracias a la escritora Lidia Salas por enviarnos estos poemas de su nuevo  libro inédito. . Las editoras             

 Barranquilla aterdecer

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