Mujeresescritoras

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Un espacio para la difusión, análisis y opinión sobre la literatura femenina de todos los tiempos

Publicado por ccwolf en Noviembre 26, 2008

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Lisístrata (Obra de teatro de Aristófanes)

 

Di tu palabra. Si nadie te escucha, habla con los astros, con la sombra que pasa .Elige un sitio de resplandor oculto. Antonia Palacios

La poesía es la conciencia más fiel de las contradicciones humanas, porque es el martirio de la lucidez (…) María Zambrano

Este espacio es una ventana al mundo de la literatura escrita por mujeres. Estaremos atentas a la narrativa, poesía, ensayo, investigación, entrevistas, crónicas y crítica. Daremos cuenta de las nuevas publicaciones, libros, investigaciones, reseñas, foros, recitales, conversaciones y organizaciones que se ocupen de la escritura femenina y de su papel transformador en el mundo.

No olvidaremos a las pioneras que emprendieron viaje definitivo, y tendremos presente a las que escriben sin propaganda, como lo hizo Teresa de la Parra, Emily Dickinson, María Calcaño, y tantas otras.

Bienvenidos también los hombres que aman la escritura, y nos leen.

“La impresión que la poesía produce es tan fuerte y directa que, por el momento, no se tiene más sensación que la de la poesía en sí misma. Y cuán hondas profundidades visitamos entonces”… Virginia Woolf

Invitamos a las Mujeres del Círculo de Escritores de Venezuela y con todas aquellas mujeres de los cuatro confines del Mundo que deseen compartir sus experiencias, relatos, poemas e ideas, que han demostrado su calidad humana, literaria, su capacidad de investigación, apertura crítica y  amplitud para la inclusión de todas las escritoras sin distinción de nacionalidad o credo.

Las Editoras:

Carmen Cristina Wolf, Lidia Salas, María Ysabel Novillo,

Magaly Salazar, Marisol Marrero

 

 

La poética femenina, amplia como el océano

La poética femenina, amplia como el océano

 

 

 

 

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¡Nos vamos de vacaciones!

Publicado por ccwolf en Septiembre 21, 2009

Queridos Lectores:
Nos vamos de vacaciones, pero regresamos el 1º de Noviembre con
nuevas informaciones, comentarios y textos sobre el variado quehacer de las mujeres en Venezuela y en el mundo.

Vamos a investigar….
Hasta pronto, no olviden enviar sus comentarios y aportes.

Las Editoras

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Enriqueta Arvelo Larriva

Publicado por ccwolf en Agosto 17, 2009

Por María Cristina Solaeche
Cada palabra, el perfil de la voz de un silencio a semejanza de una soledad.

María Cristina Solaeche Galera

Como si fueran sombras de sombras que se alejan las
palabras,
humaredas errantes exhaladas por la boca del viento,
así se me dispersan, se me pierden de vista contra las puertas
del silencio.”
Olga Orozco

Enriqueta Arvelo Larriva, nace el 22 de marzo de 1886, en Barinitas, un pueblo enclavado donde se enlazan el piedemonte andino y el llano, al norte del estado Barinas, en Venezuela.
Su padre, Don Alfredo Arvelo, hombre de Fundo y de “a caballo”, y su madre, Doña Mercedes Larriva, maestra de escuela, con quien aprendió las primeras letras, conformaban junto a sus cinco hijos, una familia con vinculaciones políticas adversas al régimen del sátrapa Juan Vicente Gómez, y venida a menos por los atropellos y vejámenes de quien dictatorialmente se adueñó de Venezuela durante casi tres décadas.

Huérfana desde muy niña, pues muere su madre cuando la poetisa apenas contaba los cinco años:
(…) iba a gusto
tras el cabello recién bañado de mi madre.
Amaba a mi madre,
mas a veces ella era para mí
sólo una palidez nimbada. 1

Influenciada en sus inicios poéticos por su abuela materna “mamá Florinda”, y después, por su tía Atilia Torrealba Febres Cordero, reconocida poeta en esa tierra llanera, quien le enseñó las reglas básicas de la versificación y la motivó a escribir sus primeros versos.
Fue, una vehemente autodidacta de las lecturas de los poetas del Siglo de Oro Español: Lope de Vega, Calderón de la Barca, Francisco de Quevedo, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila, y de los poemas del poeta nicaragüense Rubén Darío, que publicaban los periódicos de Caracas. Motivada por su hermano, nuestro esclarecido poeta modernista y revolucionario, Alfredo Arvelo Larriva, quien sembró en su espíritu según palabras de Luis Beltrán Prieto: “esa agónica sed de los poetas, que ven pasar el río y no mojan sus labios, sino que van al fondo a rescatar luceros.”
En febrero de 1930, la poetisa decide visitar la Capital por vez primera, regresando al Llano poco tiempo después, con un mayor entusiasmo en la poesía.
El 8 de agosto de 1931, se crea el Ateneo de Caracas, allí, en la planta alta de una casa, ubicada de Marrón a Cují, en el Nº 43 de la Avenida Este, propiedad del general Vicencio Pérez Soto; corriendo el riesgo que significaba intentar fundar cualquier tipo de asociación, dada la represión continua que ejercía la dictadura del Bagre por temor a la “conspiración”, un grupo de mujeres convocó a un número considerable de personalidades y artistas, sin obviar siquiera a las familias vinculadas con el poder, a la fundación de lo que pronto llegó a considerarse como la República Libre de los Intelectuales; y dentro de sus actividades destacará posteriormente, la participación de Enriqueta Arvelo Larriva.
En 1934, muere su amado hermano Alfredo Arvelo Larriva, el 13 de Mayo en Madrid; y cuando son repatriados sus restos en 1949, la poetisa publica una excelente nota biográfica “Alfredo Arvelo Larriva – Noticias de su Vida y su Obra”.
En 1939 edita con la Asociación de Escritores Venezolanos, su poemario “Voz aislada”, es el primero que publica, pero, el segundo que escribe.
En junio de 1941, obtiene el premio en el Segundo Concurso Femenino Venezolano, promovido por la Asociación Cultural Interamericana, con el primer poemario que escribió: “Cristal nervioso: poemas”, y un jurado conformado, por Carlos Eduardo Frías, Ada Pérez Guevara y Pedro Sotillo.
En 1942 escribe “Poemas de una pena”, una elegía a la muerte de su padre.
Desde 1945 hasta 1947, ejerce breves cargos políticos como Diputada a la Asamblea Legislativa del Estado Barinas y como Diputada Suplente de la Asamblea Constituyente en 1947.
A partir de 1948, se radica definitivamente en la capital, Caracas, lo que le permitirá estar en permanente relación y vigorizar sus vínculos con reconocidos representantes de la intelectualidad venezolana.
En 1949, edita el poemario “Canto de recuento”, como un homenaje al regreso de los restos de su hermano Alfredo Arvelo Larriva a su patria, Venezuela.
En 1957, publica su quinto poemario “Mandato del canto: poemas” y recibe por esa obra, el Premio Municipal de Poesía.
Y, el 10 de diciembre de 1962, muere en Caracas, a la edad de 76 años, como había vivido, en soledad, acompañada solamente de la voz de sus poemas.
En 1963, las Ediciones de la Presidencia de la República del gobierno de Rómulo Betancourt, edita póstumamente su último poemario “Poemas perseverantes”.
Enriqueta Arvelo Larriva, publicó también algunos de sus poemas en el semanario Patria y Unión de Barinas, y en periódicos locales y regionales como El Impulso de Barquisimeto y El Diario de Carora; en Caracas, en El Universal, donde aparece en las primeras páginas de las novedades literarias y, en el “Papel literario” de El Nacional. Mantuvo también, un hermoso epistolario con poetisas del prestigio de la chilena Gabriela Mistral y la uruguaya Juana de Ibarbourou.

Este ensayo: “ENRIQUETA ARVELO LARRIVA: Cada palabra, el perfil de la voz de un silencio a semejanza de una soledad.”, es, ese su viaje al universo interior de su soledad, de su silencio, de su voz y del afecto de un amor postergado, constantes poéticas en su obra lírica, y que motivaran subyugantes poemas.
La poetisa, se adelanta a su tiempo, más allá de las vanguardias literarias, es la primera voz de mujer que se singulariza en el devenir de las letras líricas venezolanas; en el contexto de una desolación intelectual para la mujer, ella logra entretejer esa su voz, esas sus ausencias, a través de las hendijas que pasan desapercibidas para el resto de un país con una atávica visión androcentrista; imponiéndose como mujer, esquivando el destino que le atañía, y trasgrediendo la “normativa” de las leyes patriarcales y religiosas:
“Buena o mala, voz es lo único que tengo”
En una Venezuela hasta esos momentos, donde la dignidad de la mujer la ponderaba él, el hombre, “asignándole” su status, imponiéndole las limitaciones de los patrones de una “vida social”, inhibiéndola de casi todas las manifestaciones “culturales”, permitiéndosele tan sólo acceso a una mínima fracción de la “herencia de la vida”. Aún así, aún a pesar de ese lastre, se eleva su voz desde la provincia, desde el llano y luego desde la capital, su por ella misma llamada “voz aislada”.
De esta sensibilidad, de esta audacia, de este culto a la voz del silencio, de ese ceñir su palabra a los predios de la poesía, jamás, antes de Enriqueta Arvelo Larriva, habían tenido versos así, eco femenino en los reacios oídos masculinos:
Gracias a los que se fueron por la vereda oscura
moliendo las hojas tostadas.
A los que me dijeron: espéranos bajo ese árbol.

Gracias a los que se fueron a buscar fuego para sus cigarrillos
y me dejaron sola,
enredada en los soles pequeños de una sombra olorosa.
Gracias a los que se fueron a buscar agua para mi sed
y me dejaron ahí
bebiéndome el agua esencial de un mundo estremecido.
Gracias a los que me dejaron oyendo un canto enselvado
y viendo soñolienta los troncos bordados de lianas marchitas.

Ahora voy indemne entre las gentes. 2

El deseo de imprimir su huella precursora, la trama de su phatos, su tono poético abierto a los vértigos del alma, con el acento desesperado de sus aires atestados de silencios e íntimas revelaciones, de amparar su soledad con su voz tan propia, cultivada apasionadamente con un lenguaje henchido de acordes, conjurando el vacío, buscando darle encantamiento, en latidos que convidan a una sublimación absoluta donde su imaginación creadora se encierra para mostrarse en el eco de su entelequia, con versos de una franqueza que estremecen:
En el aire ancho y aromado ha ido sola mi voz.
En vano busqué ansiosa.
Todas las voces se han ido.

Ahuecaba mis manos y lanzaba mi voz.
Y salía a recogerla. Yo misma.
Qué dolor desolado, agrupadas voces,
el de no tener la voz compañera.

En el ámbito soleado y ciego,
en la zona sin voces,
sobre la grama desmandada,
he ido presente por caminos que no me oían. 3

Para ese momento histórico en la “Patria Literaria”, Enriqueta Arvelo Larriva, es la pionera, la primera voz poética que se alza surgiendo de las hondonadas recónditas del alma femenina, y lo hace, desde los espacios donde ocurren los encuentros consigo misma, tamizando su soledad, descifrando lo incomprensible y enigmático del silencio que la rodea y abruma, intentando dar voz auténtica al duelo por la entrega amorosa aplazada y los frutos de ese apego menguando con ella, en poemas trémulos de amor y “confesionalidad”:
Quiero saber, hombre lejano que me llevaste
por una ribera muy tuya para mí desconocida,
si en un paso de insomnio
tus pájaros briosos y relucientes
picaron en las moras zumosas de mi soledad.

Si me sentiste allí,
en la espesura de tu bosque sumido,
como hoja soterrada,
como liana sin anillo,
como brisa curiosa
castigada en cárcel pavorosa y oscura.

Si me aspiraste en el último humo de la tarde
o si pasé despertándote por tu más raro amanecer.
(…)
Dime si me tomaste como canción de sueño
o como lengua de fuego en extravió dichoso,
o si sólo amaste en mí una arena apagada.
(…)
¿Probaste mis panales sin destino?
¿Entraste a mi huerto de manzanas incorpóreas?
¿Quebraste la redoma de mi esencia desurcada?
¿O se rompieron en mis muros
tus suspiros magníficos?

Di si pensabas que te dejaba cruzar mis abismos
con embriaguez espoleante,
derramando mi ungüento en tus raíces
o que ordenaba sobre tu pecho
que fueses mi inflexible guarda en la noche de ausencia,
o que me hacía a un lado en el desfile de tus llamas
(…)
Si mi voz, rama andante de mi vida,
se te dio como ser,
como suelto corazón cálido,
como humana viajera
que hoy regresa con sus pedazos de camino
y puede darme tu valle y tus breñales.

Me pediste mi distante secreto
Da el tuyo a mi curiosa lejanía. 4

Una poesía que graba en el panorama literario nacional del siglo XX, los rasgos innegables de la modernidad en tensión con la tradición, en una indagación continua de un lenguaje inicialmente deudor de la estética del romanticismo, que se va erigiendo en una crítica de la estereotipia modernista. Es la primera poetisa que se rebela contra las estructuras establecidas, que abandona el rigor de los preceptos literarios vigentes, sin la métrica formal en las líneas y las estrofas, descubre una “voz” fuera de las reglas del silabeo y del sistema fijo de la rima, suspendiéndose en el vuelo transmigrador del verso libre, donde los espacios vacíos del poema nos convocan a la dilatación del sigilo de las carencias, toda ella tentada por un resuello entrecortado:
Ayer fue la dureza de la espera.
Quién fuera por esa dureza iluminada.

Regresar:

Volver a lo duro y a la esperanza.
Volver al carecimiento con horizonte.

Regresar al punto donde comienzan los caminos.
(…)
Y ajustarse de nuevo el alma. 5

Enriqueta Arvelo Larriva, aunque no participa en las apariciones públicas de la llamada “Generación del 18”, ni probablemente de las discusiones entre sus miembros, sin embargo, al momento de ubicarla, se lo hace en esta generación literaria por diversas razones: las debidamente cronológicas, las de publicar en aquellos periódicos y revistas que consolidaron a esta generación literaria y, por ciertas afinidades estéticas; de allí que, los historiadores de la poesía venezolana la consideren perteneciente a la transicional “Generación del 18”, aunque ella misma, no pudo sentirlo así:
“Si me preguntarían a cuál generación poética pienso pertenecer y – ¡ay Dios mío! – tendré que contestar sincera: creo que a ninguna, exactamente. Es lo honrado. Y no es que me guste ir sola por la literatura venezolana, sino que así lo arregló el destino”.
Y cuán cierto, íngrima se aventuró Enriqueta Arvelo Larriva con su poesía, mucho tiempo después de un Andrés Bello y sucesores, del romanticismo negando al neoclasicismo y éste a su vez enterrando la efusividad barroca, después de un parnasianismo rebelándose frente a los excesos líricos, del primer movimiento literario que gesta el mundo de habla hispana en América, el modernismo, de las manifestaciones del criollismo en una giro hacia a lo propio, del grupo “La Alborada” y aun de la misma “Generación del 18”, creando un espacio nuevo, un espacio de representación para las escritoras venezolanas.
Su poemas recobran vida con sutiles metáforas en diferentes niveles de su expresión, con su espíritu conjurado en el cuerpo-palabra que dialoga con el silencio en significativos versos, mediante el uso de verbos activos, haciendo hincapié en la primera persona posesiva, rechazando con altivez la cotilla de las formas poéticas fijas tradicionales:
No supe quién me lo dijo.
El acento, divino.

No supe quien me lo dijo.
No corrí tras los detalles
cuando oí lo infinito.

No supe quién me lo dijo.
Lo oí
¡Dichoso el oído mío!

En ese instante se hizo en mí lo armonioso
Lo que oí va eterno y limpio.

Y que tremenda la gracia
De no saber quién me lo dijo .6

Afirma el filósofo alemán Martín Heidegger:
“La palabra es la casa del ser. En su morada habita el hombre. Los pensantes y los poetas son los vigilantes de esa morada”. Y en la poetisa, la palabra es el lugar del desvelamiento, su canto al desguarnecimiento del alma, aferrándose a su voz telúrica que le permite atisbar lo invisible, buscando su asidero en el poema:
Brota firme, honda, motorizada,
porque mi corazón ablandó su semilla.

Es una voz profundamente mía,
mas la daré sin sacrificio.

Huele a cedro mi voz bienvenida
y se alza en un pliegue.

Ella –qué novedad- me dará un gozo bravo
la sembraré en el montón sordo. 7

Al igual que el escritor checo, Franz Kafka, quien en su necesidad de soledad para buscar <> afirma: “Para escribir nunca se está suficientemente solo”, para la poetisa, la soledad, la voz del silencio como creación y las emociones encontradas, perfilan su poética, su yo lírico que nos anuncia la angustia existencial que la aturde en el oficio más solitario del mundo:
Un oscuro impulso incendió mis bosques
¿Quién me dejó sobre las cenizas?

Andaba el viento sin encuentros.
Emergían ecos mudos no sembrados.

Partieron el cielo pájaros sin nidos.
El último polvo nubló la frontera.
Inquieta y sumisa, me quedé sin voz 8

El conflicto interior por abrazar en el poema la diversidad de vocablos en los que se expresan sus silencios, va configurando las “otras” voces, las de su otredad:
Háblame ahora, llano.
Llegará a mi raíz tu voz sin grietas.

Siento mis oídos más míos cuando escuchan tu mundo.
(…)
Quiero oírte en tu azul englobante.
Háblame.
Sabré responder a la voz de todas tus voces en la hora inocente.
Respetaré -tanteando- tus pájaros y tus ingenuas flores
y haré en tu anchura conscientes trazados de augurios.

Háblame, Llano.
Húndeme tu acento. 9

Paradójico, que después de que la evolución humana nos regalara <>, derrotando el primigenio silencio de la materia, nos invada de nuevo, ese deseo de volver a la <> para explorar nuestros sueños imbuidos en el inconsciente, alcanzando una vertiente ajena a ensordecedores <>. En soledad, Enriqueta Arvelo Larriva, mantiene sus coloquios poéticos consigo misma y con el también <> de cada poema antes de ser leído. En ella, el silencio se nutre, interpela y alienta con la voz de su palabra, es ése en el que la vivencia de lo arcano sustrae al ser del mundo petrificado de lo obvio; es, la significación que desvela a la vigilia del entendimiento y a su profunda angustia existencial. Estamos ante lo abismal, ante el sentido que rebasa el significado y que sólo se deja aprehender como presión, como signo incierto, nada se encuentra acallado. Su verso <>, refleja la sima donde el ser humano gravita en sus alientos, aferrado a la reflexividad entreverada de palabras.
Nos dice Rafael Arráiz Lucca, en “El coro de las voces solitarias: Una historia de la poesía venezolana”:
“De allí que su voz sea de una verosimilitud pocas veces hallada en la poesía venezolana, es como una voz que viene de lejos, que surge de las profundidades de la psique”.
Con su poesía, con sus intimismos entre las tropezadas emociones que va calando Enriqueta Arvelo Larriva en cada verso, la lírica venezolana enriquece orgullosamente sus páginas, mientras sus poemas embelesan, cautivan y nos conmueven como poetas, como lectores, dejándonos envolver en esa “voz”, perfil de su zozobra existencial:
Toda la mañana ha hablado el viento
una lengua extraordinaria.

He ido hoy en el viento.
Estremecí los árboles.
Hice pliegues en el río.
Alboroté la arena.
Entré por las más fina rendijas.
Y soné largamente en los alambres.
Antes -¿recuerdas?-
pasaba pálida por la orilla del viento. Y aplaudías. 10

Obra poética:
Voz aislada. Cuadernos Literarios de la Asociación de Escritores Venezolanos. Caracas. 1939.
El cristal nervioso: poemas. Publicaciones de la Asociación Cultural Interamericana. Colección Biblioteca Femenina Venezolana. Nº 4. Caracas. 1941.
Poemas de una pena. Caracas. 1942. (sin editorial).
Canto de recuento. Tip. López y Bosque. Caracas. 1949.
Mandato del canto: poemas. Cuadernos Literarios de la Asociación de Escritores Venezolanos. Tip. La Nación. Caracas. 1957.
Poemas perseverantes. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas. 1963.

Referencias Bibliográficas Poemas: Casa de mi infancia; Emoción y ventaja de la probada profundidad
Suma de la voz aislada; Respuesta; Tarde del imprevisto deseo; Balada de lo que oí
Presentación de mi voz nueva; Destino; Instancia frente a una sabana amanecida;
Toda la mañana ha hablado el viento.

María Cristina Solaeche, venezolana, poeta, ensayista y crítico literario, con una extensa obra publicada. Miembro del Círculo de Escritores de Venezuela

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Lucila Velásquez, “Soy de un país en fuga”.

Publicado por ccwolf en Agosto 15, 2009

Por Carmen Cristina Wolf

El Grupo Editorial Random House Mondadori con el sello de Grijalbo, publicó a la poeta venezolana Lucila Velásquez  Memoria de mis días, unacrónica y un documento socio-político imprescindible para comprender la realidad venezolana del siglo XX y lo que está sucediendo en la actualidad. Lucila, nacida en San Fernando de Apure, Venezuela, hace un recuento de sus ideas y apasionantes vivencias. Ella fue una luchadora de la resistencia en contra del gobierno de Marcos Pérez Jiménez. Vivió días de exilio en México, Panamá y Costa Rica. Narra su vida como escritora, poeta, promotora cultural, diplomática, entre cuyos resultados se encuentra la creación de la Galería de Arte Nacional junto con el Maestro Alirio Rodríguez; y su participación en la creación del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. Esta mujer profundamente vital, inteligente, siempre con su atuendo elegante y sus sombreros europeos, es una de las voces fundamentales de la Poesía Hispanoamericana. Su extensa obra ha sido traducida en varios idiomas y publicada por importantes sellos editoriales. El Nacional celebró en octubre de 2008 la presentación de estas Memorias de una mujer llena de lucidez y coraje.

“Estas memorias fueron como una tela de Ariadna, tejer y destejer”, explica Lucila Velásquez a la periodista de El Nacional Michelle Roche Rodríguez. Algunos de sus libros publicados son: Color de tu recuerdo, Poesía resiste, Los cantos vivos, Tarde o temprano, Indagación del día, Claros enigmas, Acantilada en el tiempo, Mateo Manaure, Arte y Conciencia, El árbol de Chernobil, Der Baum von Tschernobyl, Colección Lírica “Fischer Verlag” Alemania 1991; Algo que transparece, La Rosa Cuántica, El Tiempo Irreversible, La Singularidad endecasílaba, La Próxima Textura y Se Hace la luz, publicado este último por el Círculo de Escritores de Venezuela en el 2008.

Quien quiera acercarse al ars poética de Lucila Velásquez, haría bien en leer los dos primeros capítulos de Memoria de mis días, que llevan por título “Una rosa en el pecho” y “Sobre navegantes solitarios en alta mar de la palabra”. La apreciación lírica de su propia concepción de la poesía y de los movimientos del alma son de por sí una clase magistral del quehacer del escritor. Es difícil elegir algún pasaje de estas líneas porque son de tal carácter y profundidad que cuesta trabajo seleccionar éste o aquél. No obstante, transcribo algunas de las ideas  del primer capítulo:

“El girasol contiene la perplejidad del asombro en su costumbre de corola abierta al sentido de irradiación del infinito. Es evidencia de la luz en estallido de la desnudez …Desde luego que todas las flores son bellas, cada cual insinúa la singularidad de la omnisciencia  … al dar los buenos días a estas memorias he querido, a propósito, lustrarlas  con el agua de la gracia poética, gracia de Dios en la palabra, y cuyas claridades me han acompañado desde que tuve uso de razón de ser poeta”.

En el capítulo II Lucila intenta aproximarnos al por qué de su poesía: “En alta mar de la palabra los navegantes solitarios se guían por una estrella del corazón al pensamiento como ideal poético. Se puede creer que mi  poesía es la respuesta a una pregunta…: ¿Qué soy como conciencia? … Cuando escribo poesía, la primera estremecida soy yo misma… Para llegar a este estado de creación poética, he amado la vida. Como mujer, como ser humano, he participado intensamente de la cotidiana vibración de los días en el mundo, de las cosas que a cada minuto tienen trascendencia de animada materia…”

La transformación y el dominio estético del lenguaje  en el tiempo escritural de Lucila Velásquez es fruto de un aprendizaje constante, de refinadas lecturas que ella misma confiesa, como Santa Teresa, Sor Juana Inés de la Cruz, Enriqueta Arvelo  Larriva, Emily Dickinson, John Milton, Jorge Luis Borges y tantos otros que menciona la autora a lo largo de los treinta y seis capítulos de Memoria de mis días. Y es el resultado de un propósito claro, inquebrantable, de entregarse a la Poesía en cuerpo y alma,  de la experimentación de las formas, desde los más difíciles y originales endecasílabos y alejandrinos, métricas tradicionales volcadas en sonetos absolutamente magníficos, hasta la creación de una poesía en versificación libre de toda atadura, a la que puede ponerse fecha, 1989, con el libro El Árbol de Chernobil”, que inaugura una escritura novísima, nutrida  de los conceptos de la ciencia, y que en  palabras de la ensayista griega Efthimia Pandis-Pavlakis, Directora de la cátedra de Literatura Iberoamericana de la Universidad de Atenas, “rompe totalmente con la poética anterior y se dedica a la cienciapoesía, que se caracteriza por un lenguaje inspirado en la filosofía de la ciencia y la filosofía de la poesía.”

Es el poeta quien percibe lo sagrado en lo sensible y diviniza aquello que está sujeto al deterioro del tiempo. Lucila Velásquez ha vivido con el ser desgarrado por querer revelar desde la intuición la temblorosa fragilidad de las cosas, su amor por la Belleza  y el perseguir las huellas de la esencia del Ser. Cuando Lucila dice: “Soy de un país en fuga” condensa en una frase todo un drama interior. Ella más que nadie observa con lucidez lo que se escapa, la fuga de las horas y de las apariencias. Mas alza su mirada a lo eterno y es capaz de elevarse desde lo tangible a lo divino en este admirable soneto: “la singularidad tiene unas veces / estados subyacentes a la noche / se sienten los insumos del derroche / el cúmulo que Dios hizo con creces // y callan los silencios en la noche / se escuchan respirar las palideces / estrellas con insomnio tantas veces / despiertan de soñar a medianoche // en la ruptura de la simetría / en la raíz cuadrada de una estría / en el vuelo de un pájaro secreto // en el regreso de otra primavera / en el último instante de la espera / la singularidad es lo concreto (Poema 53 de La singularidad endecasílaba).

Algunos de sus Poemarios publicados son: Poesía resiste, Amada tierra, Color de tu recuerdo, Indagación del Día; Acantilada en el tiempo, La rosa cuántica, El árbol de Chernobil; El tiempo irreversible, Algo que transparece, La próxima textura, La singularidad endecasílaba, Se hace la luz, publicado por la Colección Poesía del Círculo de Escritores de Venezuela, que está siendo traducido al inglés. Lucila Velásquez es Miembro Fundador del Círculo de Escritores de Venezuela e integrante del Consejo Consultivo. Recientemente Anti Papageorgio ha traducido una Antología Poética de toda la obra de Lucila Velásquez al griego y ha sido publicada por Ediciones del Orto en España.

De El Árbol de Chernobyl, “Crónica de aquella ucrania primavera”, leemos:
“del Mar Mediterráneo este derrubio / ese viento mistral / esta altísima piedra / del oleaje de los Pirineos/ debajo de la pluma radiactiva /donde apoyó su abismo /el ala invicta de la paloma de Picasso / a la caída del Icaro /propagada de aleros de Guernica
y paisajes de Horta de Ebro /con cráneos y guitarras / de la mujer que llora / naturalezas muertas / del Arbol de Chernobyl”.

No quedará aquí la indagación sobre la obra de Lucila Velásquez. Siento el compromiso de continuar estudiando su obra, no sólo por los profundos lazos de afecto que me unen a ella, sino por la fascinación de rastrear en sus versos algún indicio de si somos tiempo o eternidad, en una búsqueda que ofrezca también la seducción de la hermosura en el  enigma que es el lenguaje.

Caracas, 19 de julio de 2009

 

Palas Athenea

Palas Athenea

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Leer a María Gabriela Madrid

Publicado por ccwolf en Agosto 2, 2009

María Gabriela Madrid, Entre los surcos del recuerdo

Por Carmen Cristina Wolf, Caracas

 Entre los surcos del recuerdo consta de veintitrés relatos escritos entre el 2002 y el 2006 en Carolina del Norte y Nueva York, según explica la autora venezolana María Gabriela Madrid. Ha sido editado por el Círculo de Escritores de Venezuela en el año 2008 e ilustra la portada una obra de Salvador Dalí que lleva por título La persistencia de la memoria. Una síntesis inteligente de verosimilitud y acontecimientos fantásticos cargados de misterio, revela una inteligente indagación  de las pasiones a través de la psicología de los personajes, dibujados de manera certera y concisa. Con la misma soltura aborda temas ancestrales, adentrándose en los temores y las inseguridades de la psiquis que se han tratado desde la tragedia griega, hasta asuntos absolutamente actuales y polémicos, como el deterioro del planeta, la esclavitud y la tiranía. Aborda los celos, la envidia, las obsesiones, el desamor, las persecuciones por causas religiosas y el estigma de los prejuicios. Podría decirse que hubiera llegado a ser una buena discípula de Horacio Quiroga, que recomienda escribir con palabras sencillas, sin exceso de adjetivaciones, llevando a los personajes firmemente hasta el final sin que el escritor se distraiga del camino trazado con descripciones tediosas e innecesarias. Se observa en la autora una despreocupación absoluta sobre lo que puedan pensar los amigos, conocidos y la crítica acerca de su escritura. Y según  dice el escritor venezolano Heberto Gamero que los cuentos deben ser “una escultura perfecta, pequeña y precisa”, observo que María Gabriela logra este objetivo en su oficio de narradora. Los relatos de María Gabriela no se engolosinan con descripciones que nos sacan de la tensión y cuando el lector comienza a leer es como si se subiera en una cuerda de trapecista, vale decir, ella mantiene la atención del lector y éste no puede detenerse en medio del vacío.  Hay que llegar hasta el final.

Aun cuando MGM se vale de la estructura tradicional de planteamiento, nudo y desenlace, a menudo sus personajes se mueven en otros escenarios y llega a romper este hilo conductor usando recursos surrealistas sin perder la unidad temática.

 Libro María G Madrid

Para los poetas como yo, sumergirse en el relato es un universo fascinante. Desde que comencé a leer a Chejov, Poe, Horacio Quiroga, Maupassant, Onetti, y volví a releer  a Borges con otra mirada indagatoria, me complace muchísimo leer este género literario, y encuentro en el libro de MG la aplicación de los secretos de los maestros, como lo señalé anteriormente.  No adjetiva innecesariamente, no distrae al personaje con cosas secundarias. Ella escribe con claridad. No describe el mundo psíquico  de los personajes, ellos se revelan por sí mismos con sus pensamientos y acciones.

 

Así como damos la bienvenida a un nuevo ser cuando la madre da a luz, de la misma manera compartimos la alegría de este nuevo hijo de María Gabriela, engendrado con el trabajo minucioso y prolijo de esta joven autora venezolana.

 Palabras del 16 de julio de 2009 en el acto de presentación del libro Los Surcos del recuerdo en la Librería El Buscón, Trasnocho Cultural. Caracas.

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Cinco poemas inéditos de Lidia Salas

Publicado por ccwolf en Agosto 2, 2009

E l   s a l o b r e   d e   t u   r a s t r o

 El salobre de tu rastro fluye a veces

desde el centro de mi boca.

El salitre de tu arena en las pupilas.     

                                                                   

Diviso tus esquinas

en las visiones

de mis sueños.

La piedra de tus muros,

los muelles en el Puerto

se hacen humo, bruma, nada.  

 

Esquivas este gesto de encontrarte,

como fruta lejana y sazonada.

 

La luna humedecía

un aroma de azahares.

Aquel  patio, ya es olvido.

 

A veces dudo del recuerdo.  

Y si tu espejismo de ciudad abandonada

es saudade de otro exilio?

 

Difuminado país de la utopía.

 Para la aldea asentada en las Barrancas de San Nicolás

 E l   v e r a n i l l o   d e   S a n   J u a n 

 

            El veranillo de San Juan

en el azul cálido y seco.

 

            Los pétalos morados

de los matarratones florecidos

tenían ese color de mis pezones.

 

En las estampas del verano:      

el viento desordena la hojarasca

y hace estragos en la escritura

de los astros.

 

Seducida por los augurios de la fuga

se confunden las señales.

 

Pueden unos escasos días de luz

convertirse en estación del alma?

            En memoria de aquel veranillo de San Juan.

 D e s o l a d a s

 Desoladas.  Como pájaros ciegos

de un árbol arrasado, parten de mí las voces.

El silencio sabe decir de ausencias.

 

Restauro en estos versos

girones de recuerdos.

 

            En nidos de la fragua,

la incierta materia de mis duelos.

Incendiaré en mi canto,

las palabras desnudas.

 

Transmutaré  - en el glorioso cuerpo 

del poema – mis días oscuros, solitarios.                       

 Para los pájaros de tus amaneceres.

  E s   e l   f i n a l   d e   l a   f i e s t a

 Es el final de la fiesta.

Mi corazón como copa olvidada

se inclina a la intemperie

libre de perdón y de inocencia.

 

La otrora música es un fardo

de soledad.

Algunos danzan todavía.

No saben que es tan sólo el eco de las notas.

Sus sordos movimientos los delatan.

 

Hay un crujido de rocas

en el vientre de la tierra.

Busco algún amanecer en mi cronología

de recuerdos.

Encuentro la mañana del primer día

de escuela.  La mirada de la madre

y el aroma de lluvia

en esa hora temprana

indemnes al olvido.

           

La encrucijada es un interrogante.

Dónde guarecernos en estos tiempos

de bestia enfurecida?

A Raquel de Urbina, mi maestra de primaria.

 I n a u d i b l e   s o n i d  o

          Inaudible sonido de la vida

Sabor de uva macerada entre los labios.

 

Creer que el milagro de los nardos

lava la piel oscura de la muerte.

 

            Reconocer en la delgada voz,

en la desafinada voz del jazz

el grito de otro cuerpo.

 

            Entonces no sabías

la ruta del destino.

Ahora que ves sobre los hombros.

los meandros del camino,

casi todo es pasado.

Aún persigues el inaudible sonido de la vida.  

           En memoria del sonido de tus cigarras       

* La escritora Lidia Salas es Magister en Literatura de la Universidad Central de Venezuela. Dedicada gran parte de su vida a la crítica literaria, es autora de los poemarios: Arañando el silencio, Mención de Honor del Primer Concurso de Poesía Libre de la Universidad de Córdoba, Colombia (1984),Coautora con Elena Vera de la Antología Quaterni Deni. (1992). Su obra se encuentra recogida en la Antología de Poetas Venezolanos del Círculo de Escritores de Venezuela. Obra publicada: Mambo Café, 1º Mención de Concurso de la I Bienal del Ateneo Casa de Aguas (1994). Venturosa Premio Unico Mención Poesía del VII Concurso Nacional del IPASME (1995). Luna de Tarot (Ediciones Círculo de Escritores de Venezuela. 2000). Y de las Plaquettes Sedas de Otoño (Taller Editorial El pez Soluble, 2006). Itinerario Fugaz editado por la Universidad Nacional Abierta en 2008.

Gracias a la escritora Lidia Salas por enviarnos estos poemas de su nuevo  libro inédito. . Las editoras             

 Barranquilla aterdecer

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La palabra luminosa en la escritura de Carmen Cristina Wolf

Publicado por ccwolf en Julio 2, 2009

LA PALABRA LUMINOSA DE CARMEN CRISTINA WOLF

Por Lidia Salas*

 La llama incesante

En  elpoemario  publicado  por  Carmen Cristina  Wolf, La llama incesante  ( Editorial La Diosa Blanca. Caracas,  2006 ) se aprecia la evolución de su escritura desde un canto terrenal,  Canto al hombre.   ( Carmina Editores. 1996), su segundo poemario,  hasta  la expresión de una de las tareas más  altas del espíritu:  la realización trascendental  de la existencia, asumido en este nuevo proyecto,   como búsqueda de unidad e identificación con el Ser  Creador.

 Poeta, ensayista y editora nacida en Caracas, Venezuela, obtuvo el título de Abogado en la Universidad Católica Andrés Bello. Ha dedicado buena parte de su vida a estudiar literatura hispanoamericana y poesía mística española, Teoría de la Argumentación y Nueva Retórica. Su Obra publicada en poesía: Canto al Hombre, Cármina editores 1997 tres ediciones; Canto al Amor Divino, Cármina Editores 1998; Escribe un poema para mí (Ed. Círculo de Escritores de Venezuela 2001; Fragmentos de Isla, Ed. Poiesis 1988, Prisión Abierta,(Ed. Al Tanto 2002, Colección Las iniciales del tiempo; Atavíos, Editorial El Pez Soluble 2007; Huésped del Amanecer, poemas, editado por la Universidad Nacional Abierta 2008. La llama incesante, Aforismos, Editorial Diosa Blanca 2007; Retorno a la Vida, Cármina editores;  Poesía Femenina y violencia, ponencia publicada en Antología 8º Encuentro Internacional de Escritoras 2008; Acontecer fecundo: Estudio sobre la obra de Luz Machado, publicado por la Asociación de Escritores de Mérida 2008; Retorno a la Vida,  Cármina Editores 2006. Rafael Cadenas: Templanza y honestidad de lenguaje; Eugenio Montejo, viaje a lo sagrado. Ha sido Profesora de Comunicación y Oratoria en el Instituto de Altos  Estudios Diplomáticos Pedro Gual.

 En el 2005 Obtuvo el Premio al Concurso de Cuentos de la Librería Mediática. Su obra aparece reseñada en Antología de Poetas Venezolanos de José Antonio Escalona, Universidad de Los Andes 2002 ; Quiénes escriben en Venezuela (Conac 2004); El Hilo de la Voz  2004; Antología del Círculo de Escritores de Venezuela 2005; Biblioteca de Venezuela Analítica; Mujeres Venezolanas ante la Crítica de la Asociación de Escritores de Mérida 2008; Antología del Octavo Encuentro Internacional de Escritoras, de la Asociación de Escritores de Mérida, 2008; Antología de Versos de Poetisas Venezolanas Editorial Diosa Blanca 2006; Ficción breve venezolana, Palabras diversas, Red Mundial de Escritores. Letralia.com. Prometeo Digital; Wikipedia. Corresponsal de la revista PublicARTE, articulista de Analítica.com y de Literanova.eduardocasanova.com.  Una muestra de su poesía aparece en el libro La Mujer Rota (Primer Foro Internacional de Poesía);  Literalia Editores México 2008;  y en las Revistas Circunvalación del Sur, Conciencia Activa 21, Ateneo de Los Teques y otras.

               

Sobre su obra han escrito los autores  Helena Sassone, Miguel García Mackle, Edgar Vidaurre, Alejo Urdaneta, Eduardo Casanova, Enrique Viloria, Pedro Pablo Paredes, Milagro Haack, Lubio Cardozo y otros.

 Carmen Cristina Wolf Es Directora de Cármina Editores, y actualmente es Presidente del Círculo de Escritores de Venezuela, Miembro Honorario de la Asociación de Escritores de Mérida. Por editar: Tejedores de signos, Ensayos, Apuntes de Viaje,  La gruta del Haiku, Poemas; Labor de Mujeres, escrito conjuntamente  con María Isabel Novillo. Es editora de las revistas Literatura y Vida,  http://literaturayvida.blogsome.com, Revista del Círculo de Escritores de Venezuela http://circulodescritoresvenezuela.org y Mujeresescritoras, http://ccwolf.wordpress.com

 El título de la obra La llama incesante devela la intención  del trabajo alquímico que pretende su  lenguaje,transmutar las señales de ese paraíso interior presentes en la cotidianidad de la vida, tales como el sueño, el visaje de la felicidad, la luz del  conocimiento,  el milagro de la belleza,  en el latido de lo sagrado ardiendo en el incendio del alma.  Será necesario entonces,  desnudarse del ego, renunciar al miedo, a las apetencias  y a la esclavitud de la mente.

 El fuego del amor  es la única senda  que conduce al Amor Real, aquel que quema sin consumir aumentando la pasión de amar hasta lo inefable.  La llama incesante  es la lámpara que enciende la poeta  para separar las sombras que le ocultan el Bien buscado, pero puede interpretarse también, como la zarza ardiente  a donde lleva su palabra para hacerla  verdadera, radiante, luminosa y a través de ella, lograr la comunión ansiada.   

  La palabra ha sido siempre el instrumento de tránsito para alcanzar el esplendor. Lao Tse, Rafael Cadenas, Eugenio Montejo, Edgar Vidaurre, los poetas tutelares  en esta travesía,  confirman con sus hermosos versos esta realidad.  El verbo es el principio de lo divino y de lo humano,  es la hendija  por donde el poeta se asoma a los insondables misterios del alma, y es  en el fracaso de su balbuceo,  el espacio donde alcanza la  trascendencia y la  inmortalidad. 

 La intención  del mensaje impone el tipo de discurso utilizado.  El aforismo, en la brevedad de su síntesis,  es el único  medio posible  para mantener el diálogo de la  poeta consigo misma, con los otros  compañeros de senda con quienes desea compartir sus hallazgos y con  el Señor  a quien nombra,  “ Lirio coronado de espinas, rosa clavada en el madero, cáliz derramado en el polvo…” ( pag. 33)  en uno de los más hermoso versos místicos,  que la arrastran por los afluentes  que brotan en El Cantar de los Cantares  y humedecen las voces de Juan de la Cruz y Teresa de Avila.

 El camino de lo místico, esto es, del encuentro del espíritu con esa  Luz superior  que lo atrae,   esta signado por  caídas, encuentros, visiones, espejismos y revelaciones.  Este poemario es un testimonio de la  fuga de ese alguien que  la habita.  Las sentencias  son  como relámpagos que permiten al lector  seguir  el  vía crucis  de quien pretende llegar al gólgota de la muerte, pero sobre todo al dulce domingo de la resurrección.  Su testimonio se convierte en bitácora.  Sus cortas frases  en reflejos  fugaces  que serán perdurables en la proporción  igual a la comprensión y aceptación del lector.        

 El poemario está dividido en cinco secciones: Hallazgos, El verbo enamorado, El misterio del fuego, El incendio del alma y La conciencia en vigilia.  Deseo iniciar mi lectura particular por  la parte última.  La intención docente aparece  en los aforismos de estas páginas, en ellas compartí el duelo y la vergüenza por una realidad social donde estamos inmersos: “ Qué débil es aquel a quien los otros temen a   causa de sus amenazas. “ ( pag. 43)

 En  Hallazgos,  se aprecia  la belleza presente en la vida: “ Los árboles son los  ángeles  de  la   guarda   en  la ciudad”  ( pag. 14 )   pero  como  su  nombre lo indica, es el encuentro con otra realidad  íntima y cierta:  “  Descubrí un lugar en mí que permanece sosegado  ante los  cambios”.  ( pag. 17)

 El verbo enamorado y  El misterio del fuego resumen la pasión  de ese hermoso ser que es Carmen Cristina, por atrapar el temblor del poema y la vibración del amor:  “ Lo fugaz y lo eterno en un instante:  la poesía” ( pag. 20 ).   Incontables veces repasé  esas hondas reflexiones acerca  del oficio del escritor y disfruté el erotismo sagrado del cántico de su alma enamorada.  Mas es en Incendio del alma, el espacio en donde su  voz alcanza la más alta tesitura, quizás, por esta razón me hubiera gustado que   con ella hubiera concluido  su trabajo.

 He seguido la obra de esta poeta desde su libro  inicial.  La intención de escribir aforismos en una obra ascética revela la unidad  y madurez del escritor que aspira la búsqueda de la Verdad Suprema.  La sabiduría, la sencillez, la humildad, la mirada plena de belleza  se revelan  en muchas de los versos que recomiendo con la emoción de quien se ha acercado a beber en un pozo de aguas verdaderas.             

 El logos en la escritura de Wolf

 Carmen Cristina Wolf demuestra su persistencia en la escritura con la edición de los poemarios Fragmentos de isla (Poiesis 1988), Canto al Hombre (Cármina 1996), Canto al Amor Divino (Cármina 1998), Prisión abierta (Al Tanto, Colección las iniciales del tiempo 2002), Atavíos (El Pez Soluble 2007), La llama incesante, Aforismos (Editorial Diosa Blanca 2007), Huésped del amanecer (Ediciones Universidad Nacional Abierta 2008), Retorno a la vida (Cármina 2007) y con los  ensayos y relatos publicados en diarios y revistas.

 En su libro Escribe un poema para mí (Ediciones del Círculo de Escritores de Venezuela 2003), la poeta celebra el logos, la palabra con su mágica significación creadora. En el  primer texto del Evangelio de San Juan se lee: “Y Dios dijo: Hágase la luz. Y su palabra introdujo la luz en las tinieblas, y entonces Dios vio que la luz era buena”. La palabra fue el instrumento de la creación desde el principio de la historia. Fue Dios quien la revistió de luz. Ya lo decía el evangelista enamorado: “En el principio era el verbo, y la palabra estaba en Dios y la palabra era Dios.”

  Una de las teorías que explican la función consoladora de la poesía revelan que el poema nace a veces del deseo de recobrar lo perdido.  El ser sensible tiende a recuperar  a través de la escritura el anverso del mundo irremediablemente fracturado por la violencia y la insensatez. Entonces crea con sus versos un espacio paralelo donde el ritmo mágico de su música y de sus significados re-crea la calle, la ciudad, el territorio, el hombre que alguna vez fue.

  De la lectura de este último libro de Carmen Cristina Wolf se infiere que en  el tránsito de esta mujer por la escritura, ella ha develado el poder secreto del logos y lo despliega con sortilegios de Afrodita; “Escríbeme una ciudad / de altos jardines luminosos / y escribe una calle de sol como tus manos,” (p. 15)

El símil “una calle de sol como tus manos” introduce un destinatario amado, un interlocutor a quien trata de seducir induciéndolo a escribir dentro de su propia escritura. Artificios de maga o plegaria convertida en petición para que “el otro” penetre en su acento femenino.

 La palabra se convierte entonces en una entidad, en donde se busca lo que se tiene en mengua. Ya lo había hecho antes el solitario de las tabaquerías y de los muelles de Lisboa, Fernando Pessoa, ese otro exiliado, quien definió el lenguaje como su patria verdadera. Wolf insiste en su mandato: “Escríbeme un país / el país que me sabía de memoria / y lo aprendí en la infancia, / No lo encuentro (p. 15 y 16). Su nostalgia se  expresa de una manera directa, matizada por el dolor de la pérdida. La poeta en su sabiduría ancestral conoce que la poesía tiene existencia real, independientemente de quien la habite, y de allí sus líneas: … “escribe poemas para mí / que abandonen su cárcel de silencio.” (p. 19)

 En estos versos se le asigna a la palabra no solo el  poder creador de dar vida, sino que se le reviste de la fuerza cabalística en la lucha contra las tinieblas que intentan destruir al ser: “Escribe para mí una armadura / no vaya a ser que me asuste la muerte” (p. 23). Rosa María Rodríguez Magda en uno de sus memorables ensayos reunidos bajo el título  “Femenino fin de siglo. La seducción de la diferencia”, reflexiona acerca de la frontera marcada cuando las mujeres vivían en el silencio, el cuchicheo y los sollozos; por eso, porque el lenguaje había sido tomado de la voz del padre y del marido, hubo que deslastrarlas de la autoridad dominante y macerarlas con el conjuro de las Náyades, ninfas del bosque y de la libertad,  y de las Sibilas, aquellas sacerdotisas de Apolo que eran respetadas por tener  el don de la profecía.

 Así, la palabra de quienes como la Wolf beben en las fuentes del eterno femenino (no se habla aquí solo de la condición de ser mujer, sino de la intuición, la solidaridad y la fantasía), buscan dentro de su aspiración a la trascendencia, dar también voz a las vivencias y anhelos más íntimos. Sus versos se revisten de honda dulzura cuando dialoga con el ser a quien ama: “Amado / no tendré sed / mientras tu vino / esté servido en mi mesa.” (p. 47) La cotidianidad se transforma en el halago exquisito, signado por la retórica de la austeridad presente en estos textos. Escritura de amor con la fuerza del silencio, en un intento de inaugurar lo no dicho, de encontrar una salida ante tanta palabrería gastada por la repetición de los amantes de todas las centurias.

 Y  luego de tantos versos de amor, nombra la felicidad sencilla de los niños y de los poetas: “La felicidad estaba allí / era un aroma mínimo / en el corazón de las cosas.” (p. 57) Desde esa intimidad habla de lo cercano, de los libros, los muebles, las ventanas, para no perder la pertenencia al territorio y la memoria de nuestras raíces: “Una casa se crea / con unos cuantos libros / la mesa y unos lápices” (p. 59). Para continuar más adelante: “Cuando salgo de viaje / mi casa va conmigo. / Llevo también algunos versos / y amarro el corazón al equipaje” … (p. 59). El espacio de Bachelard, la casa con sus estancias, armarios y gavetas, convertidas  por la alquimia  de la creación, en los elementos usados en la grafía de sus poemas y para el goce del “otro”, el lector.

 Finalmente de nuevo la vida como rito conciliatorio después de la tristeza,  como germen de la creación y del canto: “Se aproxima el esplendor / tan igual a sí mismo y siempre diferente / y celebra la vida / en clave de sol.” (p. 65) Una visión luminosa del mundo y plena de fe la de estas páginas de Carmen Cristina Wolf, acentuada con una escritura cuyas imágenes conmueven desde su significación y sus sonidos.

Ellas nos convocan a todos para conducirnos a los linderos denominados por Octavio Paz como el espacio del “ojalá de los sueños”, a la tierra de la seducción y de la poesía. Estoy segura que muchos habrán de escuchar su llamado, entonces quizá podrán refugiarse con la poeta en su casa:

 

             “Casa ardiente de palabras

                aún sin pronunciar”

                                               (p.77)

 

 El lenguaje poético de Wolf

 Una lectura del poemario Prisión abierta

 

   Carmen Cristina Wolf, en su poemario  Prisión abierta, publicado por la editora Al Tanto, Colección Las iniciales del tiempo 2002, establece los momentos de un devenir vital, como ella misma dice, con “palabras sin pretensiones”, desde la memoria de su infancia hasta el reposo ascético de su alma en un Ser Superior, a quien ella llama “mi Dueño”. En estas páginas, el lenguaje es utilizado como instrumento de un tránsito metafísico, viaje sin estridencias ni bitácora de un personaje lleno de inocencia y sencillez , que alcanza momentos de iluminación y logra con una tesitura afinada un canto poético de entrañable hermosura.

 Semejante a esos juglares remotos, quienes tañían las cuerdas de su lira para acompañar la soledad de los habitantes de las aldeas, Wolf expresa que sus versos “celebran el milagro de los días corrientes”, Cuando entrega sus poemas a manera de dádiva, sin “esperar el aplauso”, su voz conmueve a quienes creemos en la propiedad consoladora de la poesía, en la magia del lenguaje poético para reconciliarnos con la vida.

  La infancia, ese territorio que nos acaricia desde atrás de los párpados, se erige en el poema III, “Mis días pasan en primavera” con la antítesis de las niñas que “anhelan hermosas palabras, zapatos nuevos y una  respuesta a su visita a este mundo”, apetencias de la mente, del cuerpo y del espíritu, reunidas en una enumeración que resuma en dos líneas las grandes inquietudes de esa edad. Y al final de esos versos, el amor como un despertar de la adolescencia; sin embargo, el sujeto de estas páginas es una voz velada, ya lo había dicho en sus primeros versos: “prefiero cubrir mis raspones con el atavío de la seda”. Por tanto, sólo nos confiesa que “el amor aguardaría en la ciudad”. Frase feliz que sintetiza la estación del amor.

  En ese lugar de la jornada logra uno de los momentos más conmovedores,  la descripción de la amistad: “Hallo refugio / en el bosque donde habitan mis amigos”. Coincidimos plenamente con esta certeza: la mesa del amigo, la ventana y el patio del amigo donde siempre hay un columpio, para significar la alegría que se torna memorable, la belleza que nos hace hermanos, el sueño que entrelaza las biografías. Su verso inicial ya lo había dicho todo: “Un amigo tiene el color que requiere tu alma”.

 La duda es un aguijón en el costado del caminante, esta inquietud se expresa en el poema XIII: “El mundo hierve de caminos / rúas galerías /atajos y veredas…”, y el poeta puede irse y permanecer a la vez ¡Ah la felicidad de quien tiene otros ojos para mirar a lo lejos sin marcharse de “un punto / determinado, cálido, cerca de casa” porque posee la palabra para deshacer la prisión del ego y, de esta manera, volar y sobrevolar sobre memorias y olvidos. Una vez libre, expresa su credo que no podemos empañar con explicaciones ni razonamientos. “Ejerzo mi oficio de perseguir las palabras / sin volver la espalda al dolor, tampoco al éxtasis”.

 Si nada dice de amor eterno, estos versos están muy cercanos del ser que pretende una unión más elevada y sublime; es en esa búsqueda donde la iluminación aparece en ráfagas de una hondura exquisita: “Me senté hoy en un punto / donde las formas convergen y forman el azar”, en una búsqueda de la iluminación. Olvida  “el por qué de los gestos / y persigue el celaje del ser”. También la oración al Hijo de Dios hecho hombre, puede ser el más humano de los clamores: “No me dejes sola como una herida abierta”.

 Esta lectura de la poesía de Carmen Cristina Wolf transgrede la fría objetividad del crítico sostenido en las teorías lingüísticas o semánticas. Cómo permanecer indiferentes a las palabras que desnudan nuestra propia historia? Cómo salvarnos del temblor de la vida que atraviesa este canto? Cómo no responder a la seducción de una voz cuyo atavío es la verdad y la ternura? Es posible no identificarse de su loco corazón cuando pretende abarcar la tierra?

 Pasado, presente y porvenir se entrecruzan en este sujeto poético esencialmente femenino, cuyas reflexiones se elevan a verdades filosóficas de alto vuelo y nos hace sonreír por la sencillez con que aborda la cotidianidad. Recomiendo con gran entusiasmo la lectura de Prisión abierta a quienes tengan la fortuna de encontrarse con este libro, el cual como objeto, también es una obra de arte.

 * La escritora Lidia Salas  es Magister en Literatura de la Universidad Central de Venezuela. Dedicada gran parte de su vida a la crítica literaria, es autora de los poemarios:  Arañando el silencio, Mención de Honor del Primer Concurso de Poesía Libre de la Universidad de Córdoba, Colombia (1984),Coautora con Elena Vera de la Antología Quaterni Deni.  (1992). Su obra se encuentra recogida en la Antología de Poetas Venezolanos del Círculo de Escritores de Venezuela. Obra publicada: Mambo Café, 1º Mención de Concurso de la I Bienal del Ateneo Casa de Aguas (1994). Venturosa Premio Unico Mención Poesía del VII Concurso Nacional del IPASME (1995). Luna de Tarot  (Ediciones Círculo de Escritores de Venezuela. 2000). Y de las Plaquettes Sedas de Otoño (Taller Editorial El pez Soluble, 2006). Itinerario Fugaz editado por la Universidad Nacional Abierta en 2008.

 Ha sido invitada a la Celebración de la  Semana Hispánica por la Universidad de Clemson (Carolina del Sur, USA) en 1989 donde leyó su ensayo “Voces de mujeres en la poesía Venezolana” y a la II Bienal de Poesía Hispanoamericana en la Universidad de George Town, Washington. Usa.1997 en donde disertó sobre la vida y obra del poeta chicano Tino Villanueva. En 2009 presentó en Caracas una ponencia sobre la escritora venezolana Enriqueta Arvelo Larriva. Fue ponente en el 8ª Encuentro Internacional de Escritoras 2008 celebrado en Caracas en homenaje a Elizabeth Schön.

 Lidia Anabelle Marisol

                               Escritoras  A. Aguilar, M. Marrero y Lidia Salas

 

 

 

 

 

                    

                    

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Premio Carmen Conde de Ediciones Torremozas

Publicado por ccwolf en Junio 22, 2009

EDICIONES TORREMOZAS

FALLO DEL PREMIO “CARMEN CONDE” DE POESÍA DE MUJERES

La autora ANAY SALA SUBERVIOLA
PREMIO “CARMEN CONDE” DE POESÍA
 
 ANAY SALA SUBERVIOLA, con su libro Ý (TURNO DE RÉPLICA), ha resultado ganadora del XXVI Premio “Carmen Conde” de Poesía de Mujeres, patrocinado por El Corte Inglés S.A. y organizado por Ediciones Torremozas, fallado el 20 de Junio.
A esta convocatoria se presentaron un total de 378 originales de diversos países.
 
La autora premiada, nacida en Sabadell en 1975, vive en Barcelona y trabaja en la Administración Pública.  Fue incluida en la XIX Selección de Voces Nuevas en 2006.

 El Jurado estuvo compuesto por: María del Pilar Palomo, Jesús Hilario Tundidor, Antonio Porpetta y María Jesús Hernández.
 
Este prestigioso premio está dotado con 12.000 euros y la publicación de la obra premiada en la Colección Torremozas de Poesía de Mujeres.

¡Enhorabuena a Ediciones Torremozas y a la ganadora del certamen le desean las Editoras de Mujeresescritoras!
 
                                    Ver el detalle en  www.torremozas.com

Palas Athenea

Palas Athenea

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POEMAS DE ROSA MELO

Publicado por ccwolf en Junio 20, 2009

Manifestamos nuestra gratitud a la poeta venezolana Rosa Melo por estos poemas inéditos, testimonio de su sensibilidad y dominio del lenguaje, un regalo muy preciado para el espíritu:

Blanca la página

trae tu visión abierta

 Tu barba

es tiempo que gira

y cosquillea mis mejillas

 Abuelo que siembras sonrisas

en los difíciles pasillos

de mi infancia

ahora en otoño

el camino es amplio

los árboles secos

retoñan tus pisada

y mi mano minúscula

de entonces

aprieta tu sombra

en mi memoria

 &   &   &

La hoja al caer                            

se entrega al aire                         

en feliz sueño                              

 &   &   &

Miro la choza

Quietud en las afueras

hambre interior

 &   &   &

Cuando la tierra                           

Brama, los volcanes                     

respiran hondo                             

 &   &   &

El desborde es

intento, nada va más

allá del límite                                 

&   &   & 

Se hace la flor                                                      

pétalo a pétalo                              

los hijos también     

 &   &   &                                                        

Gota de rocío

 al llegar al manantial

ya serás río          

 &   &   &

 Se cae la rosa                               

después de su belleza                   

entra en mi libro                                                        

  &   &  &                                                    

Después del dolor

se ama más y mucho

                          más

esta gran vida

&   &   & 

 

Si retrocedes

el eco deja huellas                         

puedes resbalar                              

   &   &   &                                                     

 Solo la calma

produce bienestar

en los recuerdos

 &   &   &

Ayer es tiempo                            

que juega desafiante                     

en la memoria                               

 &   &   &

Dentro del musgo   

regia orquesta dirige

la voz del sapo

 La Autora:

Rosa Melo, escritora venezolana, nacida en Porlamar, Estado Nueva Esparta. Profesión: calígrafa. Poemarios publicados:

• “Tiempo de Horizontes” con prólogo de Luisana Itriago, 2004.
• “La Casa Adormecida”, 2002.
• “Hábito de Ser” con prólogo de Elizabeth Schön, 1995.
• “Acírate” con prólogo de Ída Gramcko, 1982.

Poemarios inéditos:

• “Signos del Coloquio”.
• “Desandando Insomnios” prólogo de Beatriz Pastori.
• “Restos de Polen”.
• “La Flor de los Cerezos” prólogo de Efraín Subero.

 • Su obra aparece reseñada en varias Antologías, entre ellas “Antología Poética del Círculo de Escritores de Venezuela 2005”;  “Quienes escriben en Venezuela: Diccionario abreviado de escritores venezolanos 1900 – 2003”, publicación del CONAC, 2004

 

 

 

 

 

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Luis Enrique Prieto: Poemas selectos

Publicado por ccwolf en Junio 10, 2009

Complaciendo nuestra solicitud el autor Luis Prieto nos envía estos poemas que ponen de manifiesto su sensibilidad, gentilicio y belleza de lenguaje.

 ALGÚN  DÍA

Para Carlos Castilla del Pino y Mario Benedetti

        que se marcharon, dejándonos heridos…

 Algún día volveré

a la esperanza.

                          Algún día

retornarán los besos esparcidos

derrochando risas

en los callejones de grises y silencios.

 Las manos

se llenarán de brisas de poniente

desflorando el dolor de las ausencias.

(Carlos y Mario sonreirán desde lo lejos

con los ojos entornados al socaire)

 

Derramarán

sándalos profundos

desde los abismos sin fin

de las palabras escritas en la luna

para que el hambre no sea el único terror

de los mendigos atrapados en las nubes.

 Entonces

-solo entonces-

la voz redimirá promesas

de huérfanos inútiles;

entonces

-solo entonces-

rebrotarán begonias y jazmines

para ahogar de flores los límites difusos de una luz

que siempre reclamamos con enojo.

Entonces: solo entonces…

 Mayo-09

 LA HORA DE LAS MÁSCARAS INCIERTAS

 Y luego

la tristeza va bajando hasta costados

donde el olvido se eterniza,

donde el miedo muerde,

donde los espejos se carean

con lo débil.

 

                       El dolor

se torna indiferente y sucio

abandonando el grito,

acomodándose al llanto,

vaciando de risas azules

los laberintos del amor oculto.

 Entonces

                 la boca

rezuma

                 el sabor de la sal

y los ojos

                 se derraman

en paisajes caídos.

 Es la hora de las máscaras inciertas,

del paradigma del fauno

que no llora lágrimas sino sentires

al compás de las mareas:

                                           la hora de la sed

                                                                       y de la sangre.

 Mayo-09

 

IN MEMORIAM

Para J.V. que se quitó de en medio…

                                            Luis Prieto

 El vacío

es un pájaro sin alas

que vuela con la soga destrozando

el negro.

 Llorar

solo sirve para defenestrar primaveras

cuando el alcohol

ha sucumbido

al sollozo oscuro de la vida.

 Y no hay más terror

que el hueco profundo,

el olvido doloso

del pretérito posible,

el grito insomne

del susurro que no ríe,

del ahogo que no llora

cuando el adiós se convierte en tumba.

 

Porque no volverán sus sortilegios

a recabar chicuelitas de lluvia

y celeste,

porque su capa azul

jamás trazará ya una verónica caída…

 Marzo-09

 

Murallas romanas, Ávila

Murallas romanas, Ávila

 

Síntesis biográfica de Luis Enrique Prieto Vásquez
Director de Palabras Diversas
Co-responsable general de REMES

Miembro Correspondiente del Círculo de Escritores de Venezuela

Melilla, Norte de África, España, 1947

Cerceda, Madrid, España

Médico, escritor

 

Director de la  Revista Literaria Palabras Diversas: www.palabrasdiversas.com  

Co-responsable general de REMES: www.redescritoresespa.com

Presidente para España de la Unión Hispanoamericana de Escritores (UHE)

 

Fundador del Foro Sensibilidades, fundador del Foro Archipiélago.

Tiene una sección fija en la Revista Arena y Cal: http://www.islabahia.com/arenaycal/000portadaprincipal.asp

 

Bibliografía:

Cantares de la Edad Adulta (poemas), 1975

El hombre, el hombre, el hombre: la tierra, la tierra, la tierra (teatro), 1968

Sensibilidades Primavera-2002 (Autor especial)

Sensibilidades Verano-2002 (Autor especial)

Diario de un Anarquista Atávico (Diario-novela), 2002

Sensibilidades Otoño-2002 (Autor especial)

IV Antología Internacional de Sensibilidades (Autor especial), 2003

V Antología Internacional de Sensibilidades (Autor especial), 2004

Nueve instantes en voz, multimedia, textos leídos, 2004

Antología Internacional Sensibilidades Oro, 2005

La memoria de los triángulos, novela, participación creativa en el personaje Hernán

Todas las voces, una voz (Antología de poetas de Radio Nacional de España)

Aladino está de vacaciones (relatos), 2003

Contra un muro de sal (poesía), 2004

Ditirambos, entre viajes y fantasías (literatura de viajes y relatos), 2005

Equidistancias de Mar y Sierra (poesía), 2007

 

Páginas webs del autor:     

http://www.escribidor.com http://www.islabahia.com/PlumasSelectas/luiseprieto/00principal.asp

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Poema de Ligia Colmenares

Publicado por ccwolf en Junio 1, 2009

 EL  CRISTO  DE  LOS  MILAGROS

 

           I

 

Cristo de los milagros

en el húmedo sudario se transmuta

tu balbuceante rostro

 

Cristo de las espinas y las rosas

 

Cristo de los lirios del campo

 

Cristo de la palabra

en el Huerto de los Olivos

 

Cristo de los ojos del mundo

 

Cristo de la Magdalena arrepentida

que besa sus apagados labios

 

Ora Pronobis

 

    II

 

Cristo de los dolores

y los afilados cuchillos

que yace en el regazo

de la madre

 

Cristo del amor y del perdòn

 

Cristo Redentor de los pecados

 

Ora Pronobis

 

       Cristo de los milagros

 

        Los penitentes corderos

        lloran por tu carne flagelada

       

Ora Pronobis

Ligia Colmenares                                                               

                              29/01/09

 *Poema inédito  de la autora venezolana Ligia Colmenares, Miembro de la Junta Directiva del Círculo de Escritores de Venezuela. Fue leído en el Recital de Clausura de la Exposición de Artes Visuales Jesucristo, en el Museo de Ipostel, San Martín, Caracas abril – mayo 2009

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